¿Quién es Fernando Haddad?

Por Sebastián Mangini
@Seba_Mangini

Desconocido por la escena global del sistema político, el reemplazante de Lula para los comicios del próximo 7 de octubre fue ministro de los gobiernos petistas y alcalde de San Pablo. Afiliado al PT desde 1983, emerge como el posible competidor del candidato ultraderechista Jair Bolsonaro en una eventual segunda vuelta.

 

El reemplazante de Luis Inácio Lula Da Silva en los comicios del próximo 7 de octubre se consagró como una figura central en el Partido de los Trabajadores. Designado ministro de Educación durante las presidencias de Lula y Dilma Rousseff y alcalde electo de Sao Paulo en 2012, Fernando Haddad fue formalizado como candidato a presidente del PT junto a su compañera de fórmula, Manuela D’Ávila, luego que el líder del PT sea inhabilitado por la Justicia electoral de Brasil. Aunque posee una escasa popularidad entre el electorado brasileño, el ex alcalde deberá capitalizar votos para enfrentar al ultra derechista Jair Bolsonaro en una posible segunda vuelta.

Nacido en Sao Paulo, Haddad comenzó su carrera política en la Facultad de Derecho de su ciudad natal y, en 1983, ingresó al Partido de los Trabajadores. El político e intelectual de 55 años obtuvo un máster en economía y un doctorado en Filosofía en la Universidad de Sao Paulo. Actualmente, se desempeña como profesor en el departamento de Política de la Universidad de Sao Paulo.

En 2001 fue nombrado secretario de Finanzas y Desarrollo Económico de Sao Paulo y alcanzó la esfera política nacional en 2005, cuando Lula lo designó como ministro de Educación. Durante su mandato, Haddad fue el impulsor del Programa Universidad para Todos (ProUni) que, entre otros puntos, promovía la entrega de becas universitarias a jóvenes de bajos recursos y la alfabetización de adultos, además de garantizar la inclusión de negros, discapacitados y miembros de pueblos originarios al sistema educativo.

Contra todos los pronósticos, Haddad fue alcalde electo de Sao Paulo en 2012. Desconocido para la mayor parte del electorado, el petista alcanzaba a penas el 8 por ciento de intención de voto. Su favoritismo se potenció tras el apoyo de Lula y logró revertir el panorama con una victoria del 56 por ciento de los votos.

El Partido de los Trabajadores se vio obligado a adoptar un plan B ante la proscripción de Lula da Silva luego de que el Tribunal Superior Electoral (TSE) aplicara la Ley de “ficha limpia”, que impide la postulación a cargos públicos a quienes tengan una condena confirmada por dos instancias. El juez Sergio Moro condenó al líder petista a 9 años y medio de prisión en primera instancia, pena que fue  extendida por la cámara de Porto Alegre a 12 años y un mes por la supuesta adquisición de un Tríplex en el balneario de Guarujá, Sao Paulo, por parte de la constructora OAS, a cambio de retribuir a la empresa con contratos de obra pública con Petrobras.

Así, el PT apostará a la fórmula Fernando Haddad y Manuela d’Ávila para ganar las elecciones del próximo 7 de octubre, en un marco democrático cuestionable que empezó con la destitución parlamentaria de la ex presidenta Dilma Rousseff en 2016, y que continuó con la encarcelación y posterior inhabilitación electoral del candidato con mayor intención de voto –cercano al 40 por ciento según los últimos sondeos-.

2018-09-24T09:04:37+00:00 14 septiembre, 2018|Política|