Las llaves del paraíso (fiscal)

Por Augusto Taglioni
@TaglioniAugusto

Wikipedia define un paraíso fiscal como un territorio o Estado que se caracteriza por aplicar un régimen tributario especialmente favorable a los ciudadanos y empresas no residentes que se domicilien a efectos legales en el mismo. Típicamente, estas ventajas consisten en una exención total o una reducción muy significativa en el pago de los principales impuestos, así como el secreto bancario.

Según el economista Juan Hernández Vigueras, doctor en Derecho y experto en finanzas internacionales y paraísos fiscales, “tienen su origen en la libertad de los movimientos internacionales de capitales que se introduce al suprimirse los controles establecidos en los diferentes Estados sobre los bancos y los mercados de capitales. Son una consecuencia de la ‘revolución conservadora’ y el ‘capitalismo popular’ que impusieron el presidente estadounidense Ronald Reagan y la primera ministra británica Margaret Thatcher en los 80’ mediante políticas neoliberales que se generalizaron en los 90’ dentro de la idea de la ‘modernización’ de la economía”. “Para abreviar, podemos afirmar que el desarrollo de los paraísos fiscales, como se manifiesta actualmente, se enmarca dentro de la aparición de las actividades de financiación offshore, para no residentes, como un sector de los mercados globales, innovaciones que sin moverse de casa permiten realizar compras y ventas de acciones, bonos, concertar préstamos y seguros y operar con los diversos productos financieros con mayor rentabilidad porque evitan el pago de impuestos”, agregó en una entrevista con un medio español.

Para los mortales que no navegan en la academia, simplemente es uno de los instrumentos más utilizados por las personas y empresas para evadir toda carga impositiva que pueda generar las enormes riquezas que acumulan. La investigación de los Panamá Papers de 2016 expuso cómo diferentes líderes mundiales y empresarios utilizaron los servicios del estudio de abogados Mossack Fonseca para darle ingeniería que no es ilegal pero es moralmente cuestionable.

De los mandatarios y funcionarios involucrados en la trama, varios tuvieron que renunciar mientras que, en Argentina, Mauricio Macri no sufrió ningún tipo de impacto. En las elecciones presidenciales de 2017, el gobierno saliente de Ecuador, al mando de Rafael Correa, incluyó una consulta popular para que ningún candidato de su país pueda competir en caso de tener cuentas en el exterior. Una iniciativa innovadora que tardó en desvanecerse lo que duró el amor entre Correa y Lenin Moreno.

Los informes de Expertos de la Red por la Justicia Fiscal (Tax Justice Network) calculan que hay más de 12 billones de dólares depositados en paraísos fiscales, es decir, más de un tercio del PIB anual mundial. A finales del 2000, los bancos de las Islas Caimán tenían unos activos financieros por un valor superior a los que había depositados en todos los bancos de Francia. Es decir, con un PIB anual de menos de 900 millones de dólares, los activos de las Caimán superaban a los de la banca en Francia, un país con un PIB anual de 1,4 billones de dólares, casi 1.600 veces superior.

Seis grandes refugios fiscales corporativos identificados en estas investigaciones son Bermuda, Islas Caimán, Irlanda, Luxemburgo, Países Bajos y Singapur. Si bien no todos entrarían en la categoría de “paraíso”, el flujo de dinero entre 2000 y 2019 equivale al 1.5 puntos del PBI de Estados Unidos.

Por otra parte, hay una discusión profunda respecto de Uruguay. El país dejó de figurar en marzo de 2019 en la lista de paraísos fiscales que la Unión Europea elabora y que incluye casos reversibles con la aplicación de cambios legislativos.

Desde 2007, las personas físicas pueden establecerse si permanecen en el país más de 183 días o tienen allí a su cónyuge o hijos menores de edad, si genera en Uruguay una renta mayor a la que genera en otros lugares o si tiene una inversión superior a 15 millones de unidades indexadas (UI, casi 2 millones de dólares) en bienes inmuebles o 45 millones de UI (casi 6 millones de dólares) en empresas.

Los gobiernos del Frente Amplio hicieron un trabajo fino para dejar de ser un paraíso de evasores y al mismo tiempo, como dijo “Pepe Mujica” en una charla con empresarios en 2011, “no patearles el pecho cuando tienen que invertir”. La decision del presidente Luis Lacalle Pou de atraer a empresarios argentinos disgustados con la crisis y la carga impositiva juega al límite, ya que pretende impulsar flexibilizaciones en la residencia legal de los inmigrantes para que puedan llevar sus capitales a tierras orientales. “Yo primero voy por la familia, después que estén las familias, van a poder traer la plata. Si tenemos seguridad pública, certezas a largo plazo, el país se va a convertir en un lugar de destino del cono sur y también del mundo”, prometió el mandatario uruguayo.

Por más visto bueno que tengan de la OCDE y la Unión Europea, el “paisito” es una tierra prometida para los que no quieren largar el mango. En definitiva, si se considera paraíso fiscal a aquellas tierras benévolas para los que la levantan en pala y no quieren dejarle plata al Estado, los que no usufructúan sus beneficios estarían en un infierno, donde la recaudación y la distribución son factores necesarios para vivir de manera más o menos digna. Está claro que la llave de ese paraíso la tienen otros.

2020-08-04T17:30:57+00:00 4 agosto, 2020|II, Política|