Lammens sale a la cancha

Por Emiliano Guido
@guidoesminombre

El presidente de San Lorenzo anunciará a principios de mayo sus ganas de competir electoralmente por la Ciudad. Cómo se preparan él y su entorno para dar ese paso, convertirse en el candidato que mejor traduzca los deseos opositores y disputarle el distrito al macrismo.

Fotos: Matías García

Luis trabaja en la carnicería de su papá, un negocio coqueto ubicado en la frontera entre los barrios de Palermo Hollywood y Colegiales. Matías Lammens suele comprar ahí sus cortes de ternera favoritos. El local está a dos cuadras de la casa del presidente de San Lorenzo. Luis, hincha fanático de San Lorenzo, cuenta a los clientes la misma anécdota, una y otra vez, mientras despacha pechito de cerdo o asado de tira: “El chabón siempre saluda, me abraza, hablamos del cuervo. Diez puntos el tipo”.

En los próximos días Luis se sorprenderá cuando vea en la pantalla de su teléfono celular que ese vecino afable y famoso, la persona que comanda el destino del equipo de sus amores, es además candidato a Jefe de Gobierno. Para Matías Lammens llegó la hora de la verdad. Atrás quedaron meses y meses de roscas en el bunker ubicado en su distribuidora de vinos en Boedo para pulir letra y estrategia con el círculo más íntimo.

El comando de Lammens decidió que mayo será el mes donde van oficializar de forma pública su deseo de cerrar el ciclo del PRO en la ciudad de Buenos Aires. Los pasos más fuertes, el mecano de alianzas porteñas, con quién harán match en el segmento nacional de la boleta, vendrán después, en lo que será un súper junio de definiciones electorales: ¿Juega Cristina? ¿Y Lavagna? Y, al final, ¿con quién cierra Lammens?

Paciente, como en una serie de Netflix a ocho capítulos, el presidente del cuervo presentará ahora su esquema narrativo; luego, a fines de junio se sabrá con quién querrá comer perdices. Por ahora, ese horizonte es plúmbeo como el cielo de Dock Sud. A él le gustaría cerrar fórmula con Victoria Donda, pero esa comoditty electoral es financiada por Víctor Santa María. Lammens tiene la virtud, e insistirá mucho en utilizar esa baza, de ser un cero kilómetro en política y Santa María, you knows. Contradicciones.

Pero, de vuelta, los círculos territoriales y la red de influencers que arropan a Lammens –un club en formación, con gente de alma sensible, que banca la justicia social pero sin recorrido en el barro partidario: la jugadora de fútbol Maca Sánchez, el emprendedor solidario Juan Carr, la actriz y feminista Dolores Fonzi, y sigue la lista- han convencido al uno de San Lorenzo que llegó el turno de salir a hablar, de sincerar sus ganas de participar en las elecciones.

Lammens eligió que los brotes comunicacionales de su emergente campaña serán limpios y renovables. Nada de pinturas a brocha gorda estampando las siete letras de su apellido y la consigna del presente año a su lado. El empresario de Boedo comenzará explicando en redes sociales por qué quiere jugar en una cancha más grande. Luego, hará visitas y cerrará acuerdos en nichos de la sociedad civil donde se siente cómodo porque estima que en esos territorios tiene parla para estirar la ronda del mate: clubes de barrios asfixiados por el tarifazo, centros de jubilados, firmas de convenios con carreras sociales de la UBA para articular políticas de extensión en San Lorenzo y su entorno barrial.

Como Macri, pero al revés. Si el actual presidente utilizó la camiseta xeneize para mostrar en micro su mirada del mundo –sinergia con lo privado, privatización hasta del pasto-, Lammens pretende caminar por la otra vereda, mucho apretón de manos entre sectores públicos, eso lo enciende. De vuelta, el club, la universidad, el centro comunitario, la escuela con ingreso irrestricto. Lammens aspira a ser el hitazo electoral de nichos sociales que bancan la contención del Estado hacia los más pobres, toleran un toque de regulación pública en la economía, y que cuando escuchan Patria Grande, piensan más en el Pepe Mujica que en Nicolás Maduro.

Pero, el uno de San Lorenzo busca abrirse paso en una jungla donde ha sobrevivido, a pesar del cambio climático amarillo, una especie dura como el hierro, el filmusismo- pejotismo. Más allá de la chanza, el kirchnerismo viene repitiendo una perfomance electoral que oscila entre el 20 y el 25% de los votos. ¿Cómo piensa Lammens el vínculo a construir con el kirchnerismo? En el entorno del candidato con estreno en mayo eluden esa definición y, en cambio, eligen plantarse como el hermano mayor del antimacrismo porteño: “Para nosotros hay una oportunidad única de ganarle a la derecha en la ciudad de Buenos Aires. Pero, para conseguir esa meta, decimos que debe haber una profunda renovación política, no sólo de nombre, que también, sino fundamentalmente debe haber un cambio en la forma de hacer política. Y para eso debe estar la valentía de sostener esa hipótesis de construir lo nuevo. Esa es la única manera de poder asestarle un golpe duro a la derecha en su bastión, que es la ciudad de Buenos Aires”.

En el bunker de Boedo también afilan speechs como el siguiente: “Otro eje del planteo que vamos a hacer es que el Estado de la ciudad de Buenos Aires es un Estado muy poco empático y sensible, que no asume responsabilidades para paliar la crisis económica nacional. Hay 650 mil pobres en la ciudad más rica del país, y 700 mil vecinos están a punto de engrosar esa lista. Y el Estado tiene recursos presupuestarios para resolver ese problema, pero el gobierno de Rodríguez Larreta no hace nada en ese sentido; más bien, convalidó todo el esquema macroeconómico nacional y profundizó la crisis en la ciudad de Buenos Aires”.

Mayo será el mes de Lammens en la política porteña. Por ahora, ha sabido construir un mito. ¿En cuántos patys en la terraza temporada 2018 se habló de Lammens? Innumerables. Hasta el momento esos diálogos bordaron una y otra vez el mismo contorno: “es nuestra carta en Palermo y Belgrano”; “es el nuevo Lousteau”; “no tiene nadie atrás, quién se piensa que es”; “si no cierra con Cristina, muere”. Esas líneas van directo a la papelera de reciclaje. Lammens saldrá a jugar. Ahora, es otra historia. Ao vivo no es lo mismo que poblar las pastillas en off de La Nación y Clarín.

Lammens dice que tiene ambición de gobernar la Ciudad. Que no aspira a quedarse con 15 contratos y cogobernar la Ciudad. Que su club, San Lorenzo, es el termómetro de la clase media. Como Néstor Ortigoza, aquél glorioso cinco de su equipo, que a dos pasos todo lo cubría, Lammens siente que posee gambas rocosas y hábiles, escurridizas para tocar con el norte –donde vive y se crió-, y bien compañeras para tirar paredes con el sur –donde labura y milita-. Parece mucho, pero el sueño nadie se lo quita.

2019-05-19T12:47:33+00:00 26 abril, 2019|III, Política|