La tercera vía

Por Emiliano Guido
@guidoesminombre

Sergio Massa rechaza una alianza electoral con Cristina pero avala compartir fórmula con el kirchnerismo en Provincia de Buenos Aires y también unificar posturas en el ballotage. Un acuerdo de dos tercios.

Fotos: Leandro Teysseire

En una pizarra del bunker massista en Tigre está anotado con el lenguaje del truco la cantidad de acuerdos electorales que el Frente Renovador firmó en los últimos meses con Unidad Ciudadana y el Partido Justicialista. El dibujo muestra tres cuadrados, cada figura con su diagonal cruzada en el interior, y una rayita más en solitario. El panperonismo, detalla un importante operador de Sergio Massa en provincia de Buenos Aires a Kamchatka, ya diagramó en 16 distritos provinciales una misma boleta junto a sus vecinos justicialistas.

En el argot de la Quiniela, el próximo número aventura malos augurios. ¿Eso frena suponer más emojis felices en la patria peronista?, pregunta Kamchatka para romper el hielo al asesor bonaerense y, así, ganar millas en la respuesta que todes quieren saber. ¿Hay foto con CFK? El asesor del FR, con un posgrado en roscas y martingalas partidarias, no se amilana y responde vía whatsapp con una carita sonriente. Después, explica que puede haber más reencuentros entre su referente y la autora de Sinceramente; entre el ex Jefe de Gabinete, ex número uno de la ANSES y la dos veces ex Jefa de Estado. Incluso, advierte, que la distención podría unir en un mismo equipo de campaña a los Diego Bossio y los Andrés Larroque de cada team para recuperar juntos la silla en la que hoy se sienta María Eugenia Vidal.

Además, agrega que la reconciliación podría estirarse hasta el mes de noviembre, cuando en un escenario de match point y ballotage, y en caso de que el macrismo llegue a la final más finalísima del mundo, una prolongación en política del River-Boca en el Bernabéu, entonces sí, detalla, Sergio el de Tigre no diría “Vot M”, como lo hizo tácitamente en diciembre del 2015. Diría, y para eso podría disfrazar el gesto con el maquillaje narrativo que sea necesario, Vot CFK.

El consejero de Massa, con años de navegación en el justicialismo tradicional modo Corea del Centro, no lo advierte, pero el massismo está recuperando un clásico lema maoísta: “golpear juntos, marchar separados”. Mao, el  primer peronista -bromean muchos gropuies del Instituto Patria-, zanjaba así las diferencias tácticas con otras corrientes revolucionarias para lograr unidad de acción contra el enemigo común, los cipayos del imperialismo japonés.

Pero la foto de Cristina con la hasta ayer nomás ignota Comisión de Acción Política (CAP) del Partido Justicialista –Gioja se enteró quince minutos antes de la llegada de CFK y corrió a vestuarios a ponerse un pantalón más decente porque estaba de jean, a tono con los mítines domingueros de la CAP- no sumaría al hombre formado en la escuela de seguridad de Rudolph Giulani. Es decir, Massa anhela un acuerdo dos tercios con CFK: dice sí en Provincia de Buenos Aires, claro que sí en un hipotético ballotage, pero bate el índice y dice no, de ninguna manera, hay acuerdo desde Ushuaia hasta La Quiaca.

¿Por qué Massa se arropa con una frazada corta con el kirchnerismo? Hipótesis para explicar su tercera posición anti grieta hay decenas. Pero un dato, objetivo, certero, para nada ambiguo, hace más comprensible la cerrazón del tigrense para agrandar la mesa y unificar de una buena vez por todas a la familia justicialista. Las encuestas hoy marcan un paulatino descenso de la marca Macri 2019. Entonces, piensa Sergio, el ex macho alfa de la ANSES, la segunda vuelta es una cita que quizás encuentre a dos comensales peronistas. Un hecho imposible de imaginar unos meses atrás.

Sin embargo, el escritor Jorge Asís considera que la cosecha en alza del peronismo racional, del peronismo de centro, podría precisamente hacer cambiar de idea a Massa, y hacerlo anticipar las buenas vibras del ballotage a la convocatoria de octubre. Así lo explica en versión Asis Oberdan para la red social Twitter, donde brilla como ninguno: “Fragmentado, vertiginoso y agrandado, en sus diversas vertientes el peronismo se puso en modo poder. Creen percibir condiciones objetivas para ganar en primera vuelta, si es que prospera la utopía de la unidad. Ampliaremos”.

“Probablemente haya coincidencias a nivel Gobernador, pero es más difícil pactar a nivel presidencial. Igual, no se puede descartar de plano nada, los desafíos de esa magnitud están llenos de grises, no es tan fácil decir sí, o no. Igual, hay mucha coincidencia de ir contra Macri en la segunda vuelta por ejemplo, o de construir acuerdos después de la elección”, redondea conceptos la fuente consultada.

La imagen de una tarta con relleno a dos colores, mitad dulce de membrillo, el otro hemisferio de batata, se viralizó fuerte estos días en Internet. El zócalo justifica la broma: “Unidad hasta que duela”. Cuatro palabras clavadas a fuego en el inconsciente peronista. Sí nos unimos, ganamos, piensan todos. Pero, ¿quién da el primer paso? Por otra parte, ¿Hay red carpet para reabrir las puertas del Patria a SM?

Al parecer, la base social kirchnerista, incluso, el nicho de clasemedia progresista que vibró con la Ley de Medios y las fiestas culturales a cielo abierto en Tecnópolis, ven ahora con buenos ojos a SM. Un productor periodístico porteño, que trabaja muy cercano al conductor que inmortalizó la frase “te tratan de boludo” en la pantalla chica, lanzó días atrás una encuesta con el siguiente interrogante: ¿Te gustaría que se sume Sergio Massa? El 60% de sus seguidores, todos presumibles kirchneristas de paladar negro, contestaron Sí. Marche una tarta de membrillo y batata. ¿Se suma Sergio al pedido?

2019-05-16T18:40:42+00:00 16 mayo, 2019|II, Política|