La fórmula o el conejo de la galera

Por Pablo Dipierri
@pablodipierri

El anuncio de Cristina Kirchner descolocó o entusiasmó, según el caso, a los diversos actores del sistema político. El Gobierno se aferra a la idea de que no cambia el quid de su estrategia porque Alberto Fernández pertenece al mismo espacio aunque acredite más apertura que la ex Presidenta.

Foto: Ezequiel Pontoriero

Cristina Fernández de Kirchner lo hizo de nuevo. Tan astuta como audaz, le propuso a su primer jefe de Gabinete, Alberto Fernández, que la acompañara en la boleta presidencial pero como candidato al sillón de Rivadavia, y produjo una conmoción sin parangón en el tablero político.

La noticia sacudió del letargo a los campañólogos. Los encuestadores tendrán que barajar y dar de nuevo porque, obviamente, nadie medía al armador de la senadora bonaerense por Unidad Ciudadana como presidenciable en ningún sondeo.

Tras el bombazo informativo, fuentes consultadas por Kamchatka en las usinas del poder confirmaron que el anuncio de la ex Presidenta cayó como un baldazo de agua fría. “Algunos están shockeados”, admitió ante este medio un funcionario con despacho en el primer piso de la Casa Rosada, pero también sostuvo que, paradójicamente, “sirvió para ordenarse más”.

En ese sentido, no sólo el mensaje de WhatsApp que el premier Marcos Peña envió el sábado pasado al grupo del Gabinete aportó una cuota de sosiego al desconcierto inicial de los que pedían línea, espantados por el Trending Topic del día. Cuando bajó la espuma, las principales espadas del oficialismo evaluaron que, aun cuando Fernández abra el espectro ideológico del kirchnerismo, la fórmula de CFK no revierte ni invalida la estrategia nodal del macrismo: mientras haya un Kirchner, habrá fantasmas que azuzar.

Entre el laboratorio y el territorio

La semana en curso será pródiga en hitos. Por un lado, los fundadores de Alternativa Federal, el gobernador cordobés Juan Schiaretti, su par salteño, Juan Manuel Urtubey, el senador rionegrino Miguel Angel Pichetto y el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, tendrán su cumbre en las próximas horas y se estima que se sumarían a esa foto el ex ministro de Economía Roberto Lavagna y el mandatario santafecino Miguel Lifschitz. Hasta el momento, Lavagna reniega de someterse a una dimisión de candidaturas en las PASO y sus espaldas para bancarse esa parada se nutren de apoyos como los del Grupo Clarín y Techint. La postulación presidencial de los Fernández le quita músculo al economista. “No creo que el experimento de Lavagna pase de esta semana”, soltó un operador todo terreno que imaginaba que la yunta de socialistas, radicales y peronistas silvestres podía convertirse en una oferta tentadora hasta que el anuncio de la ex Presidenta puso al ex primer ministro en el centro de la escena. Por lo demás, los más avezados no soslayan que Fernández cultiva fluidos vínculos con periodistas encumbrados del diario que lanzara Roberto Noble en 1945. “La Doctora desorienta a su principal adversario interno. No es Macri. Es Clarín”, escribió el resbaloso Jorge Asís en su portal.

Por otra parte, el radicalismo se encamina hacia una convención tumultuosa y áspera. El vicegobernador Daniel Salvador habría primereado el viernes pasado, arrancando el compromiso del partido de Leandro N. Além en el distrito que gobierna: con esa iniciativa, aseguraba un alto porcentaje de congresales a favor de una ratificación sin ambages pero la candidatura del ex funcionario kirchnerista habilitó el ascenso de temores como los que pregona el gobernador mendocino, Alfredo Cornejo. Según el jefe de la UCR cuyana, Alberto Fernández expande los límites de Unidad Ciudadana hacia peronistas que habían sido funcionales a los designios cambiemitas hasta ahora y, en ese contexto, sería preciso que el macrismo también sacara su caña y pescara en esas aguas.

Así, resulta cada vez más ardua la subsistencia de una tercera vía o avenida del centro. Tanto la alianza oficialista como el Frente Patriótico que mentan el peronismo y Unidad Ciudadana apostarán, indefectiblemente, a la absorción de los fragmentos que permanezcan en el medio de la polarización. A esta altura de la soaré, el antagonismo parece irreductible.

Ramificaciones distritales

La cesión que hizo Cristina Kirchner de la candidatura presidencial constituye un acontecimiento centrípeto. Al tiempo que atrae a los que mantenían distancia o ponían reparos, potencia a los que construían junto a ella pero eran cuestionados por su pasado.

Hasta el gobernador pampeano, Carlos Verna, suspendió su rusticidad para con la ex jefa de Estado, en el marco de una jornada auspiciosa para el Partido Justicialista de su provincia por el triunfo de Sergio Ziliotto. “Cristina busca cerrar la grieta”, concedió el cacique peronista, y celebró con cierta liviandad verbal que el ex jefe de Gabinete es “más propenso al diálogo”.

En Provincia de Buenos Aires, se arraciman actores insospechados hasta hace un tiempo atrás. Crecen las acciones del diputado Axel Kicillof pero también toma envergadura la chance de que el propio Massa compita contra la gobernadora María Eugenia Vidal. Los intendentes opositores, por su parte, reclaman que sea uno de los suyos quien se lance a la carrera por la poltrona en La Plata y miran con buenos ojos al jefe comunal de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, y su par de La Matanza, Verónica Magario.

El caso de la Ciudad de Buenos Aires, cuna del ascenso amarillo, también está en flor. El lanzamiento de Ampliar, encabezado por Fernando Solanas y Victoria Donda como nominados a senador y jefa de Gobierno respectivamente, se transforma ahora en una carta más para la negociación. El propio Mariano Recalde, aspirante a la conducción de la Capital Federal desde 2015, podría conversar una confluencia con ese espacio porque, de hecho, el cineasta presumió en febrero pasado con una foto junto al ex titular de Aerolíneas Argentinas a modo de velado anuncio. Por entonces, hubo chispazos en el bloque kirchnerista en la Legislatura, cuyos diputados se enteraron de la movida por Twitter, y también hubo chanzas cuando el actual senador por el Frente Amplio UNEN, la fugaz receta política de Elisa Carrió y los socialistas en 2013, empezó a perfilarse como el candidato del presidente del PJ porteño, Víctor Santa María. El vértigo no colabora con la reflexión pero dos fuentes distintas confirmaron a este medio que el bamboleo entre los peronistas, el progresismo y La Cámpora “está charlado” con Máximo Kirchner.

A merced de esos movimientos, reverdecen las chances de Matías Lammens para subirse a la pelea por la jurisdicción. En conversaciones con la actriz Dolores Fonzi para combinarse en una fórmula, el entorno del presidente del Club Atlético San Lorenzo de Almagro (CASLA) supone que podría erigirse como la otra pata para completar una oferta atractiva de primarias seductoras para el electorado local. De un lado, Recalde y Donda; del otro, Lammens y su eventual vice.

El magma social

Las últimas dos maniobras políticas de CFK demuestran que su genio está intacto y en alza. Su desembarco en la Comisión de Acción Política del PJ tras el triunfo de Schiaretti en Córdoba y el enroque de la fórmula que propuso interpelan al sistema político. El cimbronazo es, antes que nada, en la constelación de actores que orbitan, como profesionales y militantes, en un universo donde hacen falta demasiados recursos para vencer la ley de la gravedad. Es decir, el impacto pega primero en los que se dedican a la política y, luego, con mediaciones, rebota en el reparto de tareas sociales necesario para que la rueda siga girando.

La traducción y asimilación de ese anuncio en los sectores que viven los avatares públicos como ese terreno delegado a otros por medio de las urnas todavía está por verse. Esa es la baraja a la que se aferra Cambiemos para repetirse al interior de sus estructuras que nada cambia con el anuncio de la senadora y candidata a vicepresidenta.

En tanto, no son pocos los kirchneristas que objetan por lo bajo la declinación de Cristina en favor de Alberto, a quien le facturan errores tácticos y estratégicos en la hoja de ruta que puso a Mauricio Macri en la butaca de Bolívar 1 en 2007 o le cobran su apoyo a Massa o el diluido Florencio Randazzo. Sin embargo, la experiencia de la campaña presidencial de Daniel Scioli antes del ballotage de la derrota de 2015 y los daños causados por las actuales políticas económicas mitigan ímpetus y siembran una madurez que, tal vez, no existió antaño. “Todos tuvimos nuestra aventura pero ya está, basta de aventuras”, dijo el propio candidato en un mitin reciente para aludir a su apuesta por el dirigente chivilcoyano y ex ministro del Interior o la cerrazón del núcleo duro kirchnerista.

Cultor de la frase que decía que sin la flamante candidata a vicepresidenta no se puede pero sólo con ella no alcanza, llama ahora –como lo hizo aquí, antes que en otros medios- a ser mejores que Macri y mejores que la ex mandataria. Que con eso baste para que los votantes acompañen y formen una nueva mayoría en los comicios todavía está por verse pero el horizonte es, desde el último sábado, más prometedor para los que se opusieron al Gobierno en curso desde sus albores.

2019-05-20T16:25:50+00:00 20 mayo, 2019|II, Política|