Entrevista a Alejandra Gils Carbó

Del terrorismo de estado al lawfare

La ex Procuradora General de la Nación advierte que la persecución judicial perpetrada por el macrismo obedecía a la instauración de un patrón de acumulación neoliberal, como el que erigió la última dictadura a sangre y fuego. En una conversación por Zoom con Kamchatka, remarcó la necesidad de sensibilizar a la población sobe la violencia estatal durante el gobierno de Cambiemos y sostuvo que los pueblos de la región están conmoviendo el continente contra las experiencias conservadoras que bloquean la puja distributiva y mantienen la desigualdad.

Por Cynthia García y Pablo Dipierri

@cyngarciaradio
@pablodipierri

Foto: Leandro Teysseire

Hay un entramado de público conocimiento pero no de pública sensibilidad. ¿Cómo creés que se recibe la red de persecución y espionaje montada por el macrismo del que fuiste –y sos- víctima?

Yo veo en algunos sectores una especie de paralalelismo. Si bien no se puede comparar con la gravedad de los crímenes aberrantes del terrorismo de estado que tuvimos a partir del 76’, con 30 mil desaparecidos y robo de bebés, hay un hilo común. Esto también era una violencia que se utilizaba con objetivos político-económicos para cambiar un esquema o patrón de acumulación que tenía que ver con la industria sustitutiva de importaciones que fortalecía el país, por un plan neoliberal de apertura indiscriminada del mercado de bienes y capitales. Fue lo que se hizo desde la dictadura y no pudo llegar a revertirse del todo. Es un plan colonial de una Argentina que no protege la formación de estructuras para desarrollarse a sí misma con autonomía o integrarse a cadenas de valor que generen más ingresos al país. Recuerdo que en aquella época muchas personas, bienintencionadas -porque ignoraban lo que estaba pasando-, decían cuando se enteraban que alguien había desaparecido que “algo habrán hecho”. Esa frase me sigue sonando ahora, cuando hacés referencia a la falta de sensibilidad de ciertos sectores de la población sobre el uso violento del poder estatal para conseguir objetivos políticos y económicos, que ya no está dirigido con un ataque sistemático a la población porque tuvimos a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Esa sensibilización tiene que llegar a partir de una visibilización sobre lo que ha ocurrido en los últimos años, en manos del gobierno autoritario de Mauricio Macri, quien utilizó el aparato estatal para ejercer violencia contra líderes políticos y sociales, funcionarios y magistrados para obtener sumisión o, en mi caso, para obtener mi renuncia a la Procuración. ¿Y cómo se visibiliza? Juzgando esos crímenes. Porque, en un lenguaje común, podríamos hablar de acción mafiosa. A mí me gusta decir cuando me refiero a lo que vivimos con el macrismo hablo de violencia privada estatalizada, que es lo que hacen las mafias.

¿Sentís que la persecución que sufriste desde la mesa judicial y el espionaje es una violación a los derechos humanos?

Realmente. Si vos pensás que para lograr la renuncia de una funcionaria hay que imputar a dos jóvenes no vinculadas a la actividad política simplemente porque son mis hijas, por delitos que sumaban más de 10 años de prisión, asociación ilícita, coacción, fraude en la administración pública, violación de secreto… en una causa que impulsaba el juez (Claudio) Bonadio, donde se hicieron tareas de inteligencia en sus domicilios… y yo, la verdad, no sé si tenemos los peores encubiertos o se hacía de una manera para que nos enteráramos. ¿Sabés cuándo se enteraron mis hijas que tenían una causa? En ese momento, mi hija menor tenía 22 años. Desde esa edad tiene una carátula en Comodoro Py. Sin embargo, tuvieron más saña con la mayor, a quien le hicieron las tareas de inteligencia y Bonadio mandó oficios a los trabajos de ella en el pasado y el presente.

¿Qué tipo de víctima fueron vos y tus hijas?

Una víctima de violación de derechos humanos. Es una violación más sofisticada que la del terrorismo de estado porque, gracias a nuestras organizaciones sociales y la lucha del pueblo, no se pueden emplear acá esos mecanismos. Ni siquiera se puede emplear el mecanismo del golpe de estado que se utilizó en Brasil o Bolivia. Pero durante el macrismo, el poder económico no tuvo mandantes sino que se insertó en el poder. Macri representaba a uno de los grupos económicos que creció durante la dictadura.

¿Por qué creés que no se puede desmontar esta red de acciones y actores que dejaron con el lawfare los macristas o la clase dominante que a través del macrismo copó el poder institucional del país?

Cierto sector, diría, de la clase dominante. Creo que se está deshilachando. Ya vimos cómo la causa Cunita era un armado vergonzoso, como Dólar Futuro, o lo mismo va a pasar con el memorándum de entendimiento con Irán. Va a retroceder porque estamos en un momento regional que muestra los límites que ha tenido el ejercicio de esta violencia contra líderes políticos que defienden los intereses del pueblo. Los pueblos están diciendo que este sistema que solo profundiza la desigualdad y trata de bloquear cualquier puja distributiva con el argumento de que la riqueza se derrama no va más. A partir de este proceso, puede empezar la sensibilización para que la sociedad abrace los ideales democráticos y vea la consecuencia y los objetivos por los cuales se ejerce esta violencia.

El macrismo necesitaba estos nodos de persecución para imponer un proyecto regresivo pero terminó hace más de un año. ¿Qué sentís que pasó en este tiempo posmacrista?

El Gobierno ha saneado bastantes aspectos en la Justicia, cuando regresa la Agencia Federal de Inteligencia a las tareas que debe desarrollar con la presencia de Cristina Caamaño. Se hizo un trabajo para visibilizar y que se sepa lo que se hacía. No puede haber un país ni un estado de derecho que le dé solidez a un desarrollo económico si es imprevisible lo que puede pasar y no quiero utilizar el concepto de seguridad jurídica porque siempre se utiliza para defender el interés de los poderosos pero en definitiva es eso.

¿Tenés expectativas de que las causas avancen? ¿Creés que entre el debe y el haber pesa más el haber o hay mojones de críticas?

Está pesando más el haber. Durante el macrismo, no tuve oportunidad de denunciar esta persecución porque había un aparato estatal organizado. Había algo planificado. Cuando fui eyectada, el 12 de octubre fui procesada por el juez (Julián) Ercolini y al día siguiente el periodista (Ricardo) Roa publicó en Clarín el teléfono de mi hija menor. Eso provocó que ella recibiera llamados y la insultaran porque era el momento en que el periodista (Jorge) Lanata alentaba a agredir a los hijos de magistrados, como lo hizo respecto de (Eduardo) Freiler y (Jorge) Ballesteros.

¿Cómo se maneja esto desde la perspectiva de género? No quiero dejar de lado que también esto fue un ataque misógino, que vos sos mujer y te enfrentaste a un status quo machista y patriarcal.

Es esencial. Fui la primera procuradora general en un país donde cada vez que hay una vacante de alta autoridad en la Justicia se sigue proponiendo a hombres. Está claro: entre los principales puestos de poder, que son los cargos de los supremos tribunales y las cámaras federales de todo el país –que es donde se investigan los delitos de crimen organizado, contrabando, corrupción, crimen económico trasnacional-, sólo un 25 por ciento está ocupado por mujeres.

En esa línea que establecés entre el plan económico y político de la dictadura y el plan del macrismo en el gobierno anterior, también se puede apoyar lo que decía Cristina Fernández cuando advertía que lawfare era para disciplinar no sólo a quien se perseguía efectivamente sino al resto de los políticos para que no se animaran a jugar con audacia. Ahora el macrismo dice que el gobierno se va a convertir en una autocracia si gana las elecciones de medio término. ¿Lo que pretenden es restringir o adelgazar el grosor del sistema democrático para poder establecer una ecuación de negocios que todavía les maximice más las rentabilidades?

Eso lo están haciendo. La oposición funciona como algo que obstruye el avance institucional. Cuando yo me senté en el Senado frente a los legisladores que votaron en un 93 por ciento mi postulación, era la fiscal que había denunciado la fusión monopólica que estaba articulando el Grupo Clarín. Había saltado al conocimiento público de ciertos sectores porque era una fiscal experta en derecho económico que no había querido poner la firma para legitimar algo que no solo era un fraude sino que tenía que ver con mecanismos de libre consenso que requiere una democracia. Sin embargo, me votó hasta el radicalismo. Imaginate ese escenario hoy.

Como especialista en derecho económico, ¿cómo hacer para intervenir en esta puja distributiva sin caer en la crónica de la impotencia porque el empresariado te corre el arco, remarca los precios o no te dice los costos de producción? 

Es un trabajo complejo en muchos frentes: el político, el del derecho y el de la enseñanza del derecho. Si uno ve países con economías planificadas que han pasado a liderar la economía internacional, tienen unas escuelas de formación de funcionarios estatales y abogados que protegen los recursos estratégicos o los resortes para el desarrollo económico sustentable. En las universidades, esto casi no se enseña. Yo doy la materia Derecho Económico y prácticamente la tuve que inventar porque, cuando fui a mirar los libros, resulta que derecho económico era cómo calcular indemnización por daños y perjuicios. Pero es otra cosa: tiene que ver con lo económico pero no es solo lo dinerario. En todo caso, serán los mecanismos patrimoniales y tiene que ver con los flujos de dinero y los mercados. Ni siquiera se forman los abogados y se digita la enseñanza al servicio de un proyecto que no conduce a la generación de estructuras que nos den autonomía como Nación. Es un largo camino. Es prestar atención a los 40 platillos que tiene quien gobierna para cuidar que todo sea armónico de acuerdo a ese fin.

¿Temiste alguna vez por tu integridad física y la de tus hijas?

La realidad es que sí. En la época del macrismo, tenía custodia las 24 horas del día, algo que nunca había pensado. El nivel de violencia era tan enorme que realmente temí.

Como mujer y como víctima, ¿qué les querrías decir a los jóvenes que para vos son la esperanza?

Les querría decir que se construyan desde lo colectivo, que le den importancia en sus barrios o lugares de pertenencia a esos grupos que se interesan, estudian o comparten lo que pasa en los territorios. Me apena cuando veo personas que transcurren toda la vida sin entender lo que viven.

2021-07-19T23:44:37+00:00 19 julio, 2021|II, Política|