CFK, en el centro del escenario

Por Horacio Ríos
@HRios55

El duro golpe que cosechó Macri en Córdoba, donde consiguió 70 puntos en 2015, relanzó a Cristina en su carrera electoral. El martes 14 –sólo erró por un día- fue al PJ y se mostró con su plana mayor. Estas señales están mostrando el camino que lleva a octubre. Cambiemos jugará su suerte el 9 de junio en Jujuy y Mendoza, territorios que gobierna, pero hasta ahora Niké (la diosa de la victoria) no los coronó con su diadema de laureles.

Foto: Mariano Campetella

Cuando aún no se habían apagado del todo los fuegos que dejó el nuevo triunfo del peronismo en Córdoba, las aguas en las que navega Cambiemos volvieron a inquietarse. Dos días después, cuando la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner presidió la cumbre peronista en la sede del PJ nacional, en Matheu 130, la Comisión de Acción Política analizó la marcha de la las negociaciones para armar alianzas y los resultados de los comicios provinciales que se realizaron hasta ahora.

Las elecciones que ya pasaron

Las matemáticas electorales muestran, en las ocho elecciones realizadas hasta el momento (en Córdoba hubo, además, municipales el 14 de abril) a un Partido Justicialista triunfante en la mayoría de ellas, aunque hubo dos partidos provinciales que lo relegaron: Juntos Somos Río Negro y el Movimiento Popular Neuquino.

Por contrapartida, miradas desde la Casa Rosada, las mismas elecciones lanzaron sobre Balcarce 50 múltiples alarmas. Cambiemos no perdió hasta ahora ningún territorio en el que hubiera ganado antes, pero este flaco consuelo amengua cuando se comprueba que tampoco sumó nuevas victorias después de cuatro años en el poder, gobernando para los sectores concentrados de la economía.

Entre La Pampa y Córdoba votó el 26,35 por ciento del padrón nacional y en todas estas elecciones las distintas facciones del peronismo sumaron el 48,95 por ciento de los votos, mientras que Cambiemos (con seudónimo, ya que casi no usó su propia identidad) llegó al 25 por ciento.

Lo que vendrá

Todos saben que Cristina Fernández de Kirchner tendrá un rol fundamental en la construcción del peronismo que vendrá, tanto que es casi una afirmación perogrullesca.

Lo que la expresidenta fue a buscar a la sede nacional del Partido Justicialista fue segunda vuelta. Siente que está muy cerca de ganar la primera ronda y que su presencia en el ballotage está casi asegurada. En esta circunstancia, está pensando en el voto que concentra Alternativa Federal, que podría volcarse en gran medida hacia el PJ en la segunda vuelta. Por eso, mostrarse con la conducción nacional del peronismo le suma a su favor, sin que existan riesgos de malas interpretaciones. En tiempos de tanta exposición, Cristina no se desprenderá de ningún armado político que le sea accesible. ¿Por qué debería hacerlo?

Simultáneamente, su actitud presiona a Sergio Massa, que es el miembro de Alternativa Federal que más cerca está de ella y que, por otra parte, hace equilibrio entre la seducción de Unidad Ciudadana y Alternativa Federal. Es que, todos juntos, los candidatos de este espacio suman menos que el tigrense en los sondeos. Esto significa que si Massa eligiera conformar una alianza con Cristina, la opción de los mandatarios provinciales quedaría diluida. Tanto, que ni Roberto Lavagna los podría rescatar. Y, para peor, Schiaretti ni se plantea salir de Córdoba.

Conocedores de los entresijos del poder, los gobernadores buscarán primero retener sus territorios y, recién después, buscarán su terminal nacional. El peronismo está parcelado en sus opciones provinciales en estos tiempos y de esa manera peleará el 27 de octubre, teniendo en cuenta que el deberán armar sus opciones antes del 12 de junio, cuando cerrará la inscripción de las alianzas que competirán en las PASO y en octubre.

Las opciones ya están jugadas, porque es casi indudable que Cristina Fernández de Kirchner será candidata, a pesar de su silencio sobre este punto. Además, el 16 de junio las urnas ya habrán dado su veredicto en casi todo el territorio nacional y los mandatarios deberán resolver antes del 12 en qué terminal nacional abrevarán.

El calendario luce muy poblado para el próximo mes:

19 de mayo: Elecciones Generales en La Pampa
2 de junio: Elecciones Generales en Misiones y San Juan. Elecciones de legisladores provinciales en Corrientes.
9 de junio: Elecciones Generales en Entre Ríos, Tucumán, Chubut y Jujuy. PASO en Mendoza.
16 de junio: Elecciones Generales en Santa Fe, San Luis, Tierra del Fuego y Formosa.
Son 13 elecciones en un mes, en las que el peronismo verá consagrarse a varios de sus candidatos –sólo Corrientes, Jujuy y Mendoza pueden darle buenas noticias a la Casa Rosada- y delimitarán el panorama que regirá en las PASO. Después del 16 de junio, la siguiente estación son las primarias.

Desde entonces y antes del 27 de octubre –el día de la primera vuelta de los comicios presidenciales- quedarán aún las generales de Mendoza –el 29 de septiembre- y las PASO salteñas, que se realizarán el seis de octubre. Luego del 27/10 sólo quedarán las generales de Salta, que serán el 10 de noviembre.

Finalmente, restaría el ballotage, para el caso de que fuera necesario realizarlo.

La alternativa de Alternativa Federal

Los gobernadores tienen decidido, al día de hoy -porque negociaciones siempre hay-, utilizar su propio sello, el de Alternativa Federal, porque el sello del PJ ya lo tiene Cristina. La única razón para que cambiaran de opinión sería que Cristina eligiera conducirlos y no ejercer el poder como lo hizo en el pasado, sin consultarlos previamente ante las grandes decisiones.

Estos son los dilemas del presente y su resolución está muy cercana.

2019-05-19T20:29:38+00:00 16 mayo, 2019|II, Política|