Sapo en la barriga

Por Luciana Glezer
@lucianaglezer

El modo electoral expone un estado de guerra que se hace visible en la construcción del discurso económco. La disputa es por la comida. Como de narrativa se trata, los dispositivos políticos son sellos y nombres propios que garantizan la historia. Porque cuando el lenguaje se materializa, el morfi lo encanutan lo mismos de siempre.

Foto: Mariano Campetella

Gula

El Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) y el Foro de Convergencia Empresarial (FCE) dieron inicio oficial al modo electoral con un comunicado mellizo para reclamar la sanción del proyecto de ley que habilite el sistema de boleta única en los comicios. Sin firma conjunta pero idénticos, ambas cámaras pretenden instalar el tema en la agenda, y apelan a argumentos como el “importante ahorro de recursos económicos” o la “ayuda a la preservación del medio ambiente”.

Según consigna en su página web, el directorio de IDEA está integrado por capitanes como el jefe de Toyota en Argentina, Daniel Herrero, en la vicepresidencia primera y el vicepresidente del Grupo Clarín, Héctor Aranda, sin contar que hay representantes de Ternium, laboratorios Richmond, Sinteplast, Telefónica, Telecom o HSBC. El FCE, por su parte, cumple la función de voz intelectual que abona el terreno para cosechar en lo cotidiano el alimento necesario para engordar sin cesar su margen de ganancia.

Dado que el aumento de la rentabilidad no se traduce en mejores condiciones para las mayorías, lo que estos actores definen como interés general no es otra cosa que sus propios intereses. Un blque que, así, representa la defensa de la hegemonía que consolidan, con narrativa camuflada por argot del campo económico.

Si bien el sector privado argentino no se caracteriza por su actividad ecológica, acredita pergaminos por servir en bandeja palabras como fraude y corrupción para el menú del lawfare. El think thank promotor de la implementación de la boleta única se autopercibe como Red de Acción Política (RAP), y aglutina a los exponentes mas perfectos de la derecha pura y dura.

Para Pablo Villarreal, politólogo e investigador del CCC, esto “es un intento para imponer un modelo de política de acuerdo a la visión de sociedad que le conviene a los sectores dominantes. Apelar a la transparencia es un recurso narrativo para sostener un modelo político y económico. No veo ninguna posibilidad de que haya fraude ni que el boleto de lista única sea decisivo en estos términos”.

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La financiarización de la economía echó por tierra la disyuntiva entre el campo y la industria.

Así lo explica el profesor Eduardo Basualdo: “la oligarquía diversificada está compuesta por capitales de diferente origen y grado de diversificación económica”. Por un lado, “extranjeros que expresan formas de internacionalización temprana, ya que se instalaron en el país a fines del siglo XIX mediante la radicación de algunos integrantes de las familias propietarias y, como tales, se integraron con la clase dominante local en términos sociales y económicos”. Su base no fue sólo industrial, “aunque controlaban múltiples firmas industriales líderes, sino que tuvieron una destacada presencia en la propiedad y producción agropecuaria pampeana y extra-pampeana, formando parte de los grandes terratenientes, participaron en la exportación de productos primarios y en los negocios financieros de la época e incluso instalaron o adquirieron firmas en otros países del cono sur. Entre ellos, se encuentran Bunge & Born, Bemberg y Tornquist”. Pero, y siempre siguiendo a Basualdo en Sistema político y modelo de acumulación, también se integraron a esa fracción empresaria otros capitales tanto locales (originados en los sectores dominantes pampeanos y provinciales, como los Braun Menéndez, Ignenio Ledesma, Terrabussi, Fortabat y Corcemar) como extranjeros (Alpargatas-Grupo Roberts y Compañía General de Combustibles-Brown Boveri). Esta fracción empresaria se diferencia tanto de las subsidiarias extranjeras como de las firmas locales. Es un sector de la oligarquía local que diversificó sus intereses en la industria, el agro y otras actividades y que constituye el sector “más estable y tradicional” del establishment económico desde la conformación del Estado liberal a fines del siglo XIX. A partir del proceso de desconcentración de la propiedad rural producido bajo el peronismo, la relación se invierte y los terratenientes pasan a ser una fracción subordinada de esa oligarquía diversificada, cuyo espacio de acumulación será la industria.

Lo que expone el creador del área de estudios de Economía y Tecnología en Flacso tiene su constatación empírica en las efemérides que congregan al establishment. Tanto en la inauguración anual de la Sociedad Rural, con discurso presidencial mediante según el uso y costumbre previos a la pandemia, como en la conmemoración del Día de la Industria cada 1° de septiembre, se ven los mismos rostros.

Habrá que atender a la ceremonia del año en curso porque la flamante cúpula de la entidad fabril asumió con turbulencias. Daniel Funes de Rioja, lobista de las alimenticias, preside un cuerpo directivo con fuerte presencia de las únicas dos multinacionales que tiene el pais: Arcor y Techint. Pasados los gritos de José Ignacio de Mendiguren, ex diputado por el Frente Renovador integrado al oficialismo y actual titular del BICE, sobrevino una tensa calma. “Las contiendas, tanto puertas adentro como con el Gobierno, no le convienen a nadie y, por eso, bajamos el tono”, matiza un Ceo de la industria textil.

Postre

Existe otra clase de recaderos, una parva de economistas que, luego de haber insultado e imputado todos los males del país a la política, se han convertido en políticos. Sin reconocerlo a viva voz, actúan resignados ante la imposibilidad de separar política de economía.

Según Carlos Melconian, “es la primera vez que hay que ir a buscar el voto a lugares sumergidos con una inflación del 50%”. El economista definió la elección legislativa de noviembre como un “desafío” tanto para el oficialismo como para la oposición. “Se llega en forma desfavorable; en el mundo cualquier oficialismo estaría fuera”, conjeturó, y agregó: “hay que ver si el presagio kirchnerista de tener la calle y el conurbano le alcanza”. Melconian sostiene que la elección legislativa “marcará la cancha” del futuro económico.

Para Daniel Marx, las perspectivas del segundo semestre del año tampoco lucen favorables.  “La mayor prudencia fiscal y monetaria del primer semestre muy probablemente no se repita, un elemento que se combinará en esta etapa con una menor oferta neta de divisas y mayores necesidades de financiamiento”, puntualizó.

Más explícito aún, fue Roberto Cachanosky: “estoy dispuesto a ser candidato a diputado si el proyecto que apoyo tiene un plan concreto”. Así respondió el periodista ante la consulta sobre la oferta de una candidatura en la lista de Juntos por el Cambio. “Lo que falta es ponernos de acuerdo sobre lo que tiene que hacer la Argentina”, concluyó.

John Maynard Keynes decía que “estudiar economía no requiere ninguna dote de un orden superior. La economía es una materia intelectual y verdaderamente fácil comparada con la filosofía y otras ramas superiores de la ciencia. Sin embargo, los economistas, ni siquiera buenos, apenas competentes, son auténticos mirlos blancos”. El embate ortodoxo se agarra de la contabilidad como herramienta habitual para ficcionar sobre los intentos de un gobierno contraído en recursos económicos, debido a las derrotas narrativas.

2021-07-20T14:27:38+00:00 20 julio, 2021|Economía, III|