Los números se juzgarán en julio de 2020

Por Mara Pedrazzoli*

Es un escenario complejo, donde perdió el Estado con su rojo fiscal y la clase trabajadora con las subas de precios. Una economía estancada requerirá de acuerdos sensibles para salir adelante. 

 

El FMI fue noticia en la semana porque realizó su reunión anual en Washignton con su nueva jefa, Kristalina Georgieva, al mando. Los datos que presentó la búlgara fueron preocupantes: a nivel mundial, el 90% de los países crecerá en 2019 menos que en 2018. El viernes 18 Georgieva se reunió con el ministro de Hacienda argentino, Hernán Lacunza, y el presidente del BCRA, Guido Sandleris, pero aclaró el día previo que esperará a conocer el plan del nuevo gobierno argentino antes de renegociar el programa de asistencia financiera. Según sus propios pronósticos, la economía argentina se contraerá -3,1% anual en 2019 (bastante más que el -1,3% estimado por el organismo en julio pasado). La recesión continuará en 2020.

En tanto, Matías Kulfas, en declaraciones a CNN Radio, admitió que el país se encuentra en una situación de default parcial y que es prioritario renegociar la deuda externa en un próximo programa económico de gobierno. Reforzó la posición pejotista de desdolarizar algunos componentes de las tarifas de servicios públicos y sostuvo que no es necesario una reforma laboral –al estilo Brasil-, sino realizar acuerdos sectoriales más complejos.

Lacunza, por su parte, dio a conocer los datos fiscales del mes de septiembre, con un saldo deficitario equivalente a -0,7% del PIB mientras que las estimaciones privadas prevén un rojo de -2% del PIB para 2020. Es probable que ese dato entorpezca las relaciones con el FMI. La recaudación tributaria se resintió de la mano de la recesión económica a partir de 2018, y si bien se registró una caída del gasto público, fue mayor el deterioro de los ingresos: -6% anual versus -20% anual en términos reales respectivamente.

El frente fiscal divide aguas entre economistas. Fue Carlos Melconian quien la pasada semana salió a cruzar a Kulfas, contradiciendo una máxima keynesiana sobre la posibilidad de financiar el gasto público con una economía en recuperación. No es desconocida la importancia que tendrán en el primer trimestre de 2020 –dentro de los 180 días inaugurales en los que Alberto Fernández auscultaría la economía- las negociaciones con el FMI, con los acreedores privados y con los empresarios para mermar las subas de precios. Con pericia política se puede apuntalar el deus ex machina económico. El segundo semestre será el que juzgue.

El INDEC dio a conocer el índice de precios con el que midió una inflación en septiembre de nada menos que 5,9%, el dato más elevado del año y que contiene el efecto de la brusca devaluación luego de las PASO. En lo que va del año, la inflación es del 53,5%, con subas exageradas en el caso de medicamentos (87% anual), productos lácteos (75% anual), aceites y azúcares (63% anual).

También la semana pasada, el organismo público de la estadísticas difundió un dato menos conocido, la cuenta de generación del ingreso del PIB. Es decir, quiénes generan o se apropian de la riqueza producida a lo largo de un año en el país. Las tres grandes categorías son la clase asalariada, los trabajadores por cuenta propia y los dueños de empresas. Los últimos registros corresponden al segundo trimestre de 2019 y muestran un notable deterioro de la participación del trabajo asalariado sobre la riqueza: pasaron de representar el 46,4% del PIB en igual período de 2018 al 42,5% en 2019. Una pérdida de 4 puntos porcentuales que se distribuyeron entre los monotributistas (+1p.p.) y la clase empresaria (+3p.p.). Esta última acaparó el 47,4% del PIB en el segundo trimestre de 2019.

La devaluación cambiaria tomó envión en la semana que pasó. La divisa cerró en AR/USD 60,73 el día viernes, marcando el récord del mes hasta el cierre de este artículo. La previa a las elecciones acentúa esa tendencia. Se mantienen los guarismos con la cotización implícita en las operaciones financieras: el dólar “contado con liqui” cerró en AR/USD 75, el cable en AR/USD 73,8 y el MEP en AR/USD 70,26. Los futuros de dólar a noviembre cotizan en AR/USD 64. La pérdida de reservas del Banco Central continúa en USD 150 millones promedio por día.

 

  • Economista del CCC
2019-10-22T16:52:56+00:00 22 octubre, 2019|Economía, II|