La unión euroasiática económica: ¿Otra área de libre comercio?

Por Ernesto Mattos
@MattosErnesto

La Unión Euroasiática Económica (UEE) se constituyó formalmente en 2015 pero se había ideado y puesto en marcha durante los años noventa. Eran los años de los primeros signos de la globalización, la digitalización y la integración comercial a gran escala. La necesidad de las repúblicas ex – soviéticas era encontrar la forma de enfrentar esos desafíos de la globalización. En una primera instancia, se conformó lo que se conoce como la Comunidad de Estados Independientes (CEI), ejercicio de funciones que apenas fueron representativas. Dos décadas más tarde, se retomó la propuesta. Se avanzó, ahora bajo una Unión Aduanera, y empezó a trabajar con la participación de Rusia, Kazajistán, Bielorrusia y, más recientemente, Armenia y Kirguistán.

Los principios fundadores (ACNUR, 2017) del espacio UEE son:

1) Acuerdo de las cuatro libertades: la libre circulación de bienes, servicios, capital y mano de obra es sin duda el elemento más importante de esta alianza regional, que está incluida en el Código de Aduanas de 2010 y en el Reglamento Único de 2012;

2) Cooperación comercial y económica: más allá del factor económico propiamente dicho, esta alianza aboga por una mayor cooperación y solidaridad entre los países miembros, sobre todo si se trata de situaciones de emergencia o crisis en las que el bienestar de las personas no esté garantizado por algún motivo;

3) Reforzar lazos históricos y culturales: si bien cada país miembro es independiente, es innegable que comparten rasgos, señas y elementos culturales que datan de la época en que formaron parte de una misma república, la denominada Unión Soviética. Este es, sin ninguna duda, uno de los elementos claves para el éxito del organismo;

4) Diálogo y resolución de conflictos: la Unión Económica Euroasiática es, además, una plataforma para dirimir disputas y conflictos que puedan surgir entre los países miembros a través del diálogo. Este principio está incluido en el órgano de administración de la alianza y es otro de sus principales aportes para la estabilidad de los países y del bloque como tal.

Aunque tienen diferencias, la Unión Económica Euroasiática sigue en buena medida los pasos que en su momento dio la Comunidad Económica Europea. ¿Se conformará un espacio económico y político de raíz soviética pero ampliado?

Esta semana, durante el quinto aniversario de la UEE, comenzó la reunión del Consejo Económico Supremo (órgano supranacional de la Unión Económica Euroasiática) en la ciudad de Kazaja. El encuentro se centrará en las principales directrices para la estrategia macroeconómica de los Estados miembros para 2019-2020, cómo profundizar la liberalización de los mercados de bienes y servicios y tratará sobre la cooperación en la economía digital. Los jefes de Estados de Moldavia, Igor Dodon, y Tayikistán, Emomali Rahmon, el primero observador del bloque y el segundo en calidad de invitado de honor, son de la partido, al tiempo que mandatarios de otros países, como Irán, ya entraron en conversaciones. Además, se ratificará un acuerdo temporal: Israel, Egipto y la India son otras economías con las cuales existe un diálogo con buenas perspectivas, así como con los países y asociaciones del África.

Este espacio económico que comanda Rusia dejó en claro que los principios de la UEE están en sintonía con la OMC. Pero no es el único espacio económico. El caso de la Alianza del Pacifico[1] -que es cercana a la Casa Blanca-, al incluir a Ucrania[2] como parte del espacio en 2016, mostró los intereses de Washington. Pero hay que tener en cuenta que Rusia no comanda sola este espacio sino que está en coordinación con otros espacios como BRICS, la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), el Foro de Países Exportadores de Gas (GECF) y la OPEP. China es un socio necesario en esta coordinación. Con estos espacios económicos y políticos, Rusia trazó su nueva doctrina de seguridad energética, donde reconoce el papel clave de la industria de energía, la seguridad nacional y el desarrollo socio-económico del país. Las amenazas[3], en el plano externo, de seguridad energética rusa son:

a) La reducción de los mercados extranjeros tradicionales para Rusia y las dificultades para acceder a nuevos mercados;

b) Las restricciones a las empresas rusas relacionadas con las sanciones;

c) La toma ilegal de recursos energéticos exportados por Rusia durante el tránsito a través de terceros países;

d) Los conflictos militares internacionales, el terrorismo, los ciberataques y los desastres naturales.

Mientras los bloques económicos como la UEE y la APEC –recientemente reunida en Chile- basan sus principios en la libre movilidad de factores productivos, las economías periféricas siguen a la Casa Blanca o al dúo Rusia y China. ¿Volvimos a la guerra fría? El enfrentamiento entre EE.UU y China es otro nivel de esta tensión, y ambas economías centrales tratan de expandirse en bloques económicos que sean afines a sus intereses ¿Qué harán las economías de América Latina y el Caribe?

 

[1] https://www.radiouniversidad.unlp.edu.ar/los-desafios-de-la-desigualdad-ante-la-alianza-del-pacifico-y-la-ocde/

[2] https://www.radiouniversidad.unlp.edu.ar/estados-unidos-argentina-y-el-reino-unido-el-retorno-del-rey-y-la-reina/

[3] https://actualidad.rt.com/actualidad/314897-rusia-nueva-doctrina-seguridad-energetica

2019-06-17T19:57:27+00:00 31 mayo, 2019|Economía|