La carta de los empresarios y el loop

Por Ernesto Mattos
@MattosErnesto

Preguntas por la recurrencia de escenas propias de un capitalismo que lo fagocita todo. Derroteros posibles al norte y sur de la línea del Ecuador, en un planeta más previsible de lo que parece.

En el año 2017, la Argentina creció al 2,7% pero luego se desplomo y cayó un 2,5% durante el 2018. Las razones de esta caída fueron las siguientes cuatro medidas:

  1. Se modificaron los derechos de exportación (Dic-15);
  2. En esa misma semana, Alfonso Prat Gay derogó el mal llamado “cepo” (Dic-15), que implicó una gran devaluación;
  3. Nicolás Dujovne acompañó el decreto que eliminaba las restricciones para que exista en Argentina la libre movilidad de capitales[1] (ene-17);
  4. Se decretó[2] la libre liquidación de divisas (nov17), aunque el decreto original que estableció el régimen de liquidación de divisas se emitió en 1964, en 1991 se dejó sin efecto y en 2001 se restableció, durante los primeros días de diciembre, cuando todavía presidía el país Fernando de la Rúa.

Los decretos llevaron la firma del presidente Mauricio Macri y el jefe de Gabinete, Marcos Peña. Estas cuatro medidas impactaron durante el 2018 y continúan profundizando la recesión económica: en el primer cuatrimestre de 2019, la producción industrial cayó un 10.8% comparado contra el mismo período de 2018; la actividad económica cayó un 5.7% en el primer trimestre de 2019 contra el mismo período de 2018. Estos datos son el reflejo de las políticas económicas implementadas por el Gobierno: apertura comercial, desregulación en la cuenta capital (libre movilidad y fuga de capitales) y endeudamiento externo.

La reducción del gasto público significó la reducción de los subsidios económicos, lo cual impactó principalmente en el entramado de industrias, tanto las exportadoras como las vinculadas al mercado interno. Hay otras empresas que puede producir para ambos mercados.

El cierre de fábricas y la caída de ventas es algo a lo que el Gobierno actual no puede encontrarle solución. Tuvo que regresar a los acuerdos de precios, Ahora 12 y subsidios a la compra de autos pero los resultados no parecen ser los esperados. ¿Falló la política económica de reducción del gasto público (subsidios económicos y sociales) y altas tasas de interés para la economía real? ¿Funcionaron las –cuatro- medidas que el gobierno anunciaba que los mercados solicitaban, como el pago a los fondos buitres? ¿Qué paso? ¿Por qué, entonces, se cortó el financiamiento externo? ¿La lluvia de inversiones?

El gobierno cumplió con lo que tenía que hacer desde sus inicios. Si uno tomara la Argentina hasta 2015, había problemas en la economía real y de financiamiento externo pero requería de pensar cómo solucionarlos porque la única variable financiera que gozaba de estabilidad era la deuda externa. Ahora, el país tiene un nivel de endeudamiento externo de más del 90% del PIB. La reciente fórmula presidencial Macri y Miguel Pichetto se postula, aun así, como la opción pro-mercado que garantiza los compromisos externos, bajo el latiguillo de que hay que “evitar el aislamiento y el destino de Venezuela” y que “el presidente hizo una política diplomática exitosa que reencauzó las relaciones con Estados Unidos y el Brasil[3]. El sustento de este proyecto estará en fortalecer las fuerzas armadas.

Mientras tanto, en el Hemisferio Norte el capitalismo contemporáneo pareciera inentendible pero no es así. La carta[4] de los empresarios o de las principales compañías estadounidenses a Donald Trump devela un poco los desafíos que enfrentaran las economías periféricas. Partamos desde una simple pregunta: ¿qué contiene esa carta? “Estamos de acuerdo en que nuestros socios comerciales deben cumplir con las reglas comerciales globales, y apoyamos los esfuerzos de la administración para abordar las prácticas comerciales desleales, incluidas las violaciones de propiedad intelectual, la transferencia de tecnología forzada y más”, dicen las grandes empresas yanquis. Entre estas firmas se encuentran Wal-Mart, Costco, Levi Strauss, PUMA, Target y Macy’s y las cámaras de exportadores e importadores.

El objetivo de Estados Unidos es presionar a China. El avance tecnológico pone al gigante asiático camino a la autonomía de los centros económicos y su influencia política pero ello implica también que será una competidora en otros espacios económicos que la Casa Blanca no pretende perder ni dejar de influenciar. La advertencia en esta misiva se expone con los siguientes ejemplos:  Según Trade Partnership Worldwide LLC, un arancel de 25 por ciento, sobre los 300.000 millones de dólares, adicional en importaciones (combinado con el impacto de los aranceles ya implementados y las represalias) resultaría en la pérdida de más de 2 millones de empleos en los Estados Unidos. Además, agregaría más de 2.000 dólares en costos para la familia estadounidense promedio y reduciría el valor del PIB de los EE. UU., en un 1 por ciento.

Estos dos párrafos de la carta aclaran el panorama. Retomando la idea desarrollada por Peter Navarro en su documental[5] “Muerte por China: Cómo Estados Unidos perdió su Base Manufacturera”, donde muestra la forma en que el proceso económicos de los setenta marca un giro en la estrategia de las compañías norteamericanas, mudándose a China y comenzando un proceso de desarrollo económico-tecnológico que el gobierno asiático aprovechó y mejoró, cabe preguntarse: ¿acaso no es eso el capitalismo? Mejorar el producto de otro y comerciarlo y, si la escala crece, poder competir con las potencias de turno. Si bien las industrias están pidiendo importar sin aranceles, a su vez son productos de las mismas empresas que están radicadas en China. Las trasnacionales acreditan residencia en  ambas economías y operan para imponer sus intereses.

Otro caso que está pendiente es la exportación de soja a China. Los farmers exportan el 60% de su producción al gigante del oriente. La respuesta de la administración antagonista con Trump fue subir los aranceles a los productos agrícolas provenientes de EE.UU. Los subsidios otorgados por la Casa Blanca podrían ser parte de la discusión pero no es lo relevante. El lobby está puesto en el daño que genera la protección económica que implementó el Gobierno, que podría tener dos motivos: uno, cumplir una promesa de campaña; o dos, presionar a China para que desista de su desarrollo tecnológico y no compita con EEUU.

En el país norteamericano hay casi 6.000.000 empresas y solo 600 piden aranceles cero a la importación y acordar con China. ¿Cómo Estados Unidos perdió su Base Manufacturera? ¿Estaremos camino a eso, si se profundiza la formula Macri-Pichetto?

 

[1] https://www.lanacion.com.ar/economia/eliminan-la-ultima-restriccion-que-habia-para-la-entrada-de-capitales-al-pais-nid1973196

[2] https://www.cronista.com/finanzasmercados/Eliminan-la-obligacion-de-liquidar-las-divisas-por-exportaciones-20171102-0079.html

[3] https://www.youtube.com/watch?v=aFGXPuVu-4o

[4] https://assets.documentcloud.org/documents/6152231/THH-China-Tariffs-Company-Association-Letter-to.pdf

[5] https://www.youtube.com/watch?v=mMlmjXtnIXI

2019-06-17T19:56:00+00:00 17 junio, 2019|Economía, II|