Hey ho, let’s go

Por Luciana Glezer
@lucianaglezer

BlackRock ya alquiló dos pisos en el barrio de Catalinas Norte para abrir sus oficinas en Buenos Aires. Derrotero, misiones y funciones del fondo de inversión que salvó al Gobierno de la bomba de las Lebac en mayo.

BlackRock es el fondo de inversión más grande del mundo. Si fuera un país, sería la cuarta potencia económica, solo por detrás de Estados Unidos, China y Japón, y por delante de los grandes países de la Unión Europea, como Alemania, Reino Unido o Francia. La empresa gestiona más de 6 billones de dólares en activos financieros y ganó más de mil millones de dólares sólo en el segundo trimestre de este año. Además, ya alquiló dos pisos en el barrio de Catalinas Norte para abrir sus oficinas en Buenos Aires.

Nacida a fines de la década de 1980 como una subsidiaria de The Blackstone Group, una firma multinacional de capital privado, nombró director y CEO a Larry Fink, a pesar de haber arruinado su reputación en Wall Street después de haberle costado a su anterior empleador, la firma de inversiones First Boston, $ 100 millones haciendo predicciones incorrectas sobre las tasas de interés. Según relata la periodista financiera alemana Heike Buchter en su libro, “BlackRock: el poder secreto”, fue el colapso de Lehman Brothers lo que impulsó el negocio de esta empresa.

Fink y sus gerentes eran especialistas conocidos en el análisis de carteras de valores respaldados por hipotecas. En poco tiempo, el equipo, que trabajaba en una oficina secreta, se hizo famoso como “Los Cazafantasmas de Wall Street”. Pronto, recibieron llamadas de la Reserva Federal de manera regular. El entonces Secretario del Tesoro de los EEUU, Timothy Geithner, era el primer jefe de BlackRock. “Si solo observas los negocios individuales en los que está involucrado BlackRock, no necesariamente te das cuenta de que hay un problema”, dijo la autora alemana, pero advirtió: “agrégalos a todos, todas las líneas de negocios y roles de asesoría de la compañía, y terminarás mirando una estructura enormemente compleja, donde tienes que preguntarte: ¿qué tipo de monstruo han creado aquí?”.

BlackRock asesora a bancos centrales, ministerios financieros, grandes inversionistas como fondos estatales, fondos de pensiones, compañías de seguros y fundaciones. Aprovechando estos bonos y acciones, invirtieron en empresas de todo el mundo. “No hay prácticamente nada en el mercado financiero donde Blackrock no esté de alguna manera involucrado”, asegura Buchter. Mantiene participaciones en los grandes bancos norteamericanos, controla una parte importante de los contratistas de Defensa, así como de las empresas de petróleo y gas. Todos los fondos combinados.

Así, se define como un típico caso de “shadow banking”, lo que se traduce como banca en la sombra. El término fue acuñado por primera vez en 2007 por Paul McCulley como “la sopa de letras completa de apalancados conductos de inversión no bancaria, vehículos y estructuras”. Un ejemplo claro es la oferta de exclusivos instrumentos financieros llamados “iShares MSCI Argentina and Global Exposure ETF”. En definitiva, es un papel que paga atado al riesgo de la Argentina. Contiene a las acciones de Mercado Libre, Tenaris, YPF, Grupo Galicia, Banco Macro, Telecom, Pampa Energía, TGN, Arcos Dorados y Adecoagro. El I share es un bono sobre bono, donde BlackRock es comprador y accionista.

Por eso, fue uno de los salvavidas del Gobierno: compró bonos Botes 2023 y 2024 en su auxilio para contener la corrida cambiaria de mayo de este año. Le aseguraron a Luis “Toto” Caputo, en ese momento ministro de Finanzas, u$s5.000 millones con un dólar a 25 pesos para frenar la suba de la divisa. Las tasas convalidadas fueron del 19 y 20%, realmente poco atractivas para el mercado de ese momento.

La especialista en shadow banking Daniela Gabor, doctoranda en sistema financiero de University of the West of Englan, afirmó en diálogo con Revista Kamchatka que su desembarco en el país está motivado por la desregulación de los flujos de capitales. Gabor alerta especialmente a la clase media: “va a ofrecer instrumentos que parecen fáciles y populares -término que utiliza BlackRock en su página web para promocionar los i share- pero se van a llevar esos ahorros a inversiones como los bonos de EEUU. Se muestran como inversores interesados en el país, pero el desembarco viene a profundizar el drenaje y la fuga de capitales”.

BlackRock ya contrató a Francisco Rosemberg para dirigir las oficinas de Argentina.

2018-07-18T12:24:46+00:00 18 julio, 2018|Economía|