El chapulín colorado

Por Luciana Glezer
@lucianaglezer

Quien podrá rescatarnos. La pregunta sobre quiénes la ponen. Los sectores rentables de la economía especialistas en correr el cuerpo. Impacto e internas en el Gobierno.

Foto: La Voz de Michoacán

Cuando la economía se derrumba, el salvavidas es el Estado. Esto, que se traduce como keynesianismo de guerra, responde a la más auténtica teoría liberal, donde la obra de Jhon Maynard, lejos de ser entendida como una teoría general (y eso que así se llama su trabajo más leído: Teoría general del empleo, el interés y el dinero), queda confinada a un ejercicio excepcional.

Aquí, el rol del Estado aparece post acto. Viene para resolver, subsanar, reparar las asimetrías que genera el mercado. Con esto, resulta más fácil entender por qué desde el establishment, y la ortodoxia económica nacional y planetaria, se alienta la emisión monetaria.

Sucede que, en contexto de crisis, el debate es quién la pone, quién asume las pérdidas, cuando todos evitan medirse las espaldas. Cuando no se generan excedentes, la maquinita es reclamada para compensar las pérdidas de ganancias propias del parate económico. Legitiman la impresión de billetes dirigida a subsanar la caída de la rentabilidad. Que la ponga el Estado.

A las claras, el debate central se arraiga en profundas tensiones y se hizo evidente entre el sector financiero y los contados milimillonarios del sector productivo. Los primeros, reticentes a volcar liquidez al crédito; capos especuladores sanguijuelas de la utilidad pública, los segundos.

El Gobierno da pasos tibios, más fríos que calientes, guiña el ojo, no confronta. No obstante, y aún así, se le pone costoso contener las internas.

El cruce entre el titular del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Miguel Pesce, y el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, funcionarios intermediarios de los sectores en pugna, expresan eso. El BCRA, mediante el desarme de las Leliq, le otorgó a los bancos la disponibilidad de más de 470 mil millones de pesos. Al momento, se prestaron menos de 30.  Por otra parte, estas horas muestran a la cartera conducida por Kulfas circunscripta a atender las demandas de las cámaras sectoriales. Esta semana, luego de recibir en la Quinta de Olivos a las entidades que nuclean empresas vinculadas al turismo, el área comprometió 1500 millones de pesos para compensar la caída de la industria.

Mientras tanto, el mercado, eso cuya mejor definición está estrechamente ligada a la explotación del goce, se para de manos. La cotización del dólar financiero perforando fuertemente el techo del tipo de cambio con picos de 114 pesos, devela indicios de corrida. Tanto el dólar MEP como el contado con liqui, son instrumentos financieros para fugar divisas, sacar los dólares del circuito local.

En suma, y a propósito, la secuencia muestra al Estado algunos round abajo en una disputa que, lejos de cerrarse, tiene la chance de cobrar dinamismo.

Porque del otro lado de la biblioteca se leen otras voces. Allí el rol del Estado es previo, evita la consolidación de las asimetrías, impide porque acciona con anticipación. Impone. Decide. Se mete. Genera solidez de las estructuras institucionales para que funcione como grandes diques contra el orden desigual, expresión del mercado.  El estado de excepción da margen para correr atrás de las contingencias o construir los pilares de una posibilidad un toque más justa.

2020-04-15T03:33:06+00:00 15 abril, 2020|Economía, II|