Modelos de Estado: social versus oligarca

Por Antonio Colicigno*

La única verdad es la realidad. Dejemos las comparaciones con etapas anteriores y seamos capaces de describir algunas cuestiones de nuestro presente, que vuelvan a desafiarnos sobre qué Estado queremos construir, qué sociedad estamos dejando para nuestros hijos y nuestros nietos. Una donde la suerte está marcada, como era la lógica del siglo XIX, por el lugar de nacimiento, la cuna, las relaciones familiares que se daban, incluso por matrimonios de conveniencia para sumar fortunas o prestigio. O una sociedad donde todos y todas tengan oportunidades para crecer, más allá de su lugar de su origen y de su círculo de relaciones sociales.
Porque esto es lo que quiere este gobierno. No olvidemos que Mauricio es Macri, pero también es Blanco Villegas: él es el rostro visible de una de las familias más importantes de la Sociedad Rural que, si no hubiera sido por la aparición histórica de Juan Domingo Perón, hubieran podido consolidar el modelo de país que anhelaban, el de ser el granero del mundo.

Nunca pudieron perdonar que las políticas sociales peronistas le hayan arrebatado el sueño de que se concrete ese proyecto oligárquico de país en el que 1000 familias eran dueñas de todo, mientras convertían al resto de la población en peones pata al suelo, lo más cerca que se pueda del infraconsumo, devastando a la clase popular, a los que vivimos del trabajo, a los que olemos a sacrificio y esfuerzo.

Desde este espacio enseñamos que a las cosas hay que llamarlas por su nombre. Entonces decimos que este gobierno no es liberal ni neoliberal, el actual gobierno es puramente oligárquico, esa es su verdadera naturaleza. Sólo favorece a las familias portadoras de los dobles apellidos que tanto mal le han hecho a esta nación y a aquellos empresarios amigos del presidente. Sólo ellos se beneficiaron con el actual gobierno y a los bolsillos de ellos va a parar la transferencia de ingresos de los que menos tienen.

Ellas son las familias que hicieron saltar la banca en esta gestión, algunas apostando en la mesa de la timba financiera y otras con un pleno al subir las tarifas de los servicios públicos de los argentinos. Nunca emplearon a nadie, nunca produjeron nada. Su única actividad fue la de mirar las pantallas de sus celulares en la que su capital representado por números, porcentajes y pixeles se multiplicaba conforme aumentaban los servicios públicos.

En la era Macri, la electricidad aumentó un 3624%, el gas natural un 2401%, el agua corriente 1025%, los peajes 1118%, el boleto de tren 601% y el de colectivo un 494%.

No hay peor ciego que el que no quiere ver, ¿verdad? Es que los números que son objetivos, también son muy claros. Por este motivo nos volvemos a preguntar: ¿queremos un modelo de país con la lógica del siglo XIX, en el que la suerte esté marcada por el lugar de nacimiento o, por el contrario, queremos un país en el que todos y todas tengan oportunidades para crecer, más allá de su lugar de su origen y de su círculo de relaciones sociales? Dos modelos de país con dos proyectos políticos opuestos. En octubre no se elige una fórmula presidencial, se elige entre dos modelos de país, el de los que trabajan o el que vive de los que trabajan.

*Mg. en Políticas Sociales – FLACSO y Docente UNLP

2019-08-13T19:08:41+00:00 13 agosto, 2019|Economía, II|