Como bola sin manija

Por Luciana Glezer

Álgido fin de semana para la tropa del Gobierno e intenso lunes, tras la corrida cambiaria. Más allá de la ratificación del rumbo esbozada por referentes de la coalición oficialista después de las cumbres celebradas en Olivos y Casa Rosada, los operadores financieros siguen reticentes.

Foto: Ezequiel Pontoriero

El gobierno se mostró rendido ante el mercado. De hecho, ante la embestida con la corrida cambiaria, no tomaron medidas sino que enviaron señales.

– PROMESA: Reducción déficit, lo que redunda en un recorte de 30 mil millones en obra pública. Significa no sólo menos obras, y es lo que obligó al presidente Mauricio Macri a garantizarles a la gobernadora María Eugenia Vidal y al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que no aplicaría a sus distritos, sino que es menos empleo. Si el Gobierno nacional pudo mostrar un leve repunte el año pasado respecto al 2016, fue precisamente por la ejecución de obra pública. Este achicamiento va a pesar en los indicadores macro, lo que quiere decir que golpea en varios sectores.

– GARANTÍA: Intervenir el precio de dólar futuro para contener las expectativas devaluacionistas. Resulta evidente la contradicción respecto de la denuncia que presentaron el senador Federico Pinedo y el diputado radical Mario Negri contra el ex titular del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Alejandro Vanoli, en el juzgado de Claudio Bonadío, por una medida de política económica idéntica.

– RECONQUISTA: Suba de 12 puntos de la tasa de interés. Pases activos a un día del BCRA en mercado secundario están pagando 57% en su tramo corto. Ese instrumento financiero que emitió la entidad crediticia paga casi más de la mitad del capital en intereses. El martes 15 vencen 650 mil millones de pesos en Lebac. La tenencia está muy atomizada. El 70% de los bonos los tienen inversores locales que se consideran “chicos”.

– OBLIGACIÓN. Para que los bancos vendan dólares. Antes tenían que conservar el 30% de los depósitos en divisas (esto, para garantizar la liquidez del sistema) y ahora pasan a tener que conservar apenas el 10% y están obligados a desprenderse de esa diferencia. Los bancos no se ofenden, porque con esta suba de tasas compensan rápidamente con lo que van a cobrar por dar un crédito. Esto afecta y golpea mucho al sector industrial pyme…

“Esto es más de lo mismo. Puede durar unos días y luego volveremos a la misma situación pero más endeudados, con menos reservas y mucha menos credibilidad”, descerrajó Carlos Rodríguez, ex viceministro de economía durante el menemato, en la misma semana que retornó a la escena pública Domingo Felipe Cavallo.

El riesgo de las calificadoras

Así como la city repetía con sorna que la corrida se había iniciado con trancos largos de la JP Morgan, todos los actores comentaban durante el fin de semana que el banco de inversión Morgan Stanley sacó un informe especial para sus clientes, apenas 43 minutos después del cierre de la jornada financiera del viernes. El documento decía que “no hay garantías de que vaya a tener éxito en lo inmediato en anclar el tipo de cambio”.

Por otra parte, Fitch bajó las perspectivas de la deuda argentina de “positiva” a “estable”. Esto complica las chances de que Argentina suba un escalón en su calificación y pase de “mercado de frontera” a “país emergente”, cuya función es determinar si sale más barato o más caro endeudarse.

“Muy fea, la actitud del sector financiero internacional, que abandona a sus amigos justo ahora que son gobierno”, reflexiona el experto en Ohio, y agrega: “al final se portan peor que con el kirchnerismo”.

2018-05-08T21:42:38+00:00 8 mayo, 2018|Economía|