“Yo soy grasa militante, defiendo al trabajador”

Por Emilio Ruchansky

En diálogo con Revista Kamchatka, el titular del bloque kirchnerista en el Congreso, Héctor Recalde, explica cómo combate la disgregación de la fuerza política en la Cámara baja y se muestra comprensivo sobre la paciencia y la expectativa de la sociedad frente a las regresiones políticas que ya ensaya Cambiemos.

Es unos de los hombres del momento, políticamente hablando. Héctor Recalde preside el bloque kirchnerista en la Cámara de Diputados, que surfeó el temporal en el bloque por la emigración de una decena de ediles que siguieron a Diego Bossio e integra el Consejo de la Magistratura, órgano disciplinario del Poder Judicial desde donde encabeza el reclamo legal por la designación irregular del oficialista Pablo Tognioli. No pidió esos cargos, aclara ante la primera consulta. Profesionalmente, se desempeñaba como titular de la Comisión de Legislación del Trabajo, en Diputados, y concurría a su estudio jurídico, en la zona de Tribunales. “Pero si vos me preguntás, soy abogado laboralista más que político. Me resulta hasta raro que me digan ‘político’. Por supuesto que ahora amplío en razón de las funciones que cumplo, pero ante todo soy un abogado laboralista, defensor de los trabajadores”, dice. Es probable que estas sean las credenciales que lo catapultaron al centro de la espesa arena política del Frente Para la Victoria durante los primeros meses sin Cristina Kirchner en la Casa Rosada.

Alguna vez escribió que el abogado laboralista era una especie en extinción.
(Se ríe por bajo). Hace mucho tiempo el Perro (Vertbisky) publicó el libro “Un mundo sin periodistas”, yo decía entonces que algunos también quieren un mundo sin sindicatos y un mundo sin abogados laboralistas. Yo estoy en esa especie, que se pretende en vías de extinción, pero por la cantidad de despidos y cesanteados que hay, uno tendría que estar agradecido al gobierno de Macri… pero no, obviamente no.

¿Qué puede decirnos del ambiente del fuero laboral? ¿Sigue en contacto con sus colegas?
Sí, claro, hablo seguido. Los abogados laboralistas vieron una nueva adquisición de derechos y eso evidentemente fortalece. La recuperación y ampliación de derechos fue enorme desde 2003 en adelante. Y me comprenden las generales de la ley para decirlo porque fui protagonista. Además, las estadísticas son muy importantes. En los últimos años, los juicios que aumentaron significativamente fueron por accidentes de trabajo. Casi tres de cada cuatro juicios laborales son por accidentes. En esta coyuntura histórica, hay que remarcar que la impronta del gobierno es muy parecida a los noventa en lo macro, en las políticas, pero lo que cambió es la sociedad. Y esto tiene que ver con el derecho laboral. En los noventa se hablaba de la “rigidez del derecho del trabajo” que perjudicaba el desenvolvimiento de las empresas. Yo decía: “La única rigidez que conozco es la rigidez cadavérica”. Los pocos derechos que habían dejado no se podían ejercer porque el laburante no tenía libertad para ejercerlos, apretado por el desempleo. Carlitos Marx lo explicaba mejor. No había convenios colectivos ni salario mínimo, vital y móvil. No había paritarias. Pasamos del seis por ciento de desocupación en el 91’ al 18 por ciento en el 95’ y a 25 en el 2002. Este gobierno asumió con una desocupación del 5.9 por ciento.

Su bloque registró más de 100 mil despidos en los primeros meses del nuevo gobierno, ¿qué impacto judicial puede tener?
Recién salimos de la feria judicial pero lo que hicieron fue muy brutal. Violaron un principio republicano que es la presunción de inocencia en el sector público, por esto de decir “son todos ñoquis”. También violaron la defensa en juicio y el debido proceso legal. Acá fusilaron y después preguntaron, cuando ya era un poco tarde. Como diría Mendieta, “negociemos” pero sin despidos. Fueron prudentes en un solo tema normativo pero hubo aspectos… lo que hizo la vicepresidenta de la Nación al echar por decreto a embarazadas y discapacitados. Después dio marcha atrás. Pero fue tan manifiesto.

¿Cuál sería ese tema normativo que cuidaron?
Hacer cesantías de planta permanente con un año de antigüedad porque la ley que lo regula le quita derechos al trabajador y el tema de planta transitoria, que tiene poca defensa. Aunque también está el tema de que sea discriminación o persecución. Y es fraudulento el tipo de contrato. Acá, cuando atendía personalmente consultas jurídicas, venían y me decían: “Yo trabajo de changas”. “¿Hace cuánto?”. “Tres años”. “No, tres años no son changas”. No hay una eventualidad. Se llama fraude eso. Fraude laboral. O si querés ponerlo más suave, “simulación ilícita”.

¿Y cómo se llegó a normalizar esta situación contractual?
Hay una patología del Estado argentino, digo “estado” para distinguirlo del gobierno, de este, del anterior, del que venga. Se simulan contratos ante la falta de recursos. Nuestro gobierno, en doce años, trató de salir de esta patología pasando a planta transitoria, que tampoco es del todo cierto porque es para una cosa eventual, pero significaba ir avanzando. Yo soy partidario de los procesos graduales. Lo practiqué con los tickets canasta. Si hubiera dicho que ese pago del 20 por ciento del sueldo, que no contribuye a la seguridad social ni a los laburantes, iba a ser remuneratorio, el costo laboral iba a aumentar desproporcionadamente de un día para el otro. Lo hice en diez bimestres. De alguna manera, es como la teoría de cómo se hierve una rana. Si hacés hervir el agua y tirás la rana, la rana salta. Si la ponés en agua fría y la vas calentando, la hervís y chau… (Risas). Ojo, no estoy hirviendo a ningún patrón.

¿Qué doctrina tiene la Corte Suprema al respecto?
Uno de los mejores fallos es el de Madorrán, no por el resultado del juicio que era esperable, sino por los fundamentos sobre el derecho humano al empleo. Los antecedentes para estas cesantías de hoy también los podemos recoger de la reforma constitucional del 57. Estaba proscripto el peronismo en ese momento. (Revisa unas carpetas y saca unos papeles, se cuelan unos recortes con peces). Los junto para mi nieto, le encantan los peces. Acá está. El convencional decía sobre el artículo 14 bis: “Ahora ya no podrá ningún partido político que conquiste el gobierno disponer de los puestos administrativos como botín de guerra”. ¿Más ilustrativo? Si no tenemos prueba documental, los abogados no hablamos… El fallo Madorrán, dice del 14 bis: “Pone a los servidores del Estado al abrigo de la discrecionalidad de las autoridades de turno y de los vaivenes de la política”. Hay abundante jurisprudencia en este sentido. De todas maneras, la patología existe y tiene que ver con la condición humana. A mí no me gusta la palabra ñoqui, pero yo defendí mucho a los “anti ñoquis”, como llamamos a los meritorios del poder judicial, que laburaban y no cobraban por ¡años! Y se logró revertir en nuestro gobierno. Tampoco me gusta eso de grasa militante. ¡Yo soy grasa militante! ¡Defiendo al trabajador! Otros son distinguidos militantes HSBC o el JP Morgan. Cada uno elige su destino.

¿Qué opina del rol de este gobierno en las paritarias?
No me gusta ese apriete: “Cuídense con los pedidos de salario que van a perder el empleo”. Es una actitud extorsiva. O sea, con los convenios colectivos el límite es la realidad. Los sindicatos vienen muy acostumbrados a tratar de defender sus intereses, lo han hecho. Cuando uno analiza en cualquier consultora privada el índice del costo de vida anual del 2002, 2003, 2004 hasta ahora, los convenios colectivos no solamente defendieron el poder adquisitivo de los salarios, lo aumentaron en un 20 por ciento.

En la reunión de los líderes de la CGT con el Presidente no gravitó el tema de los despidos, ustedes también registraron poco más de 40 mil en el ámbito privado. ¿Qué opinión le merece estos primeros meses, desde lo sindical?
Bueno, no hubo muchas declaraciones pero los hechos están expuestos. Hay un principio más centenario que Fayt, lo digo con todo respeto y cariño a Fayt porque él lo usaba mucho: “Los hechos son sagrados, las interpretaciones son libres”. Es un principio ético del periodismo anglosajón. Los hechos son: hay muchísimas cesantías, hay muchísimos despidos. Los hechos son: hay muchísimos DNU y muchos decretos inconstitucionales. Los hechos son: hay mucho aumento de precios irrazonables, etc. Hubo actos imprudentes, desde anunciar en época electoral que si son gobierno van a devaluar, lo que significó aumento de precios. Las mediciones de las consultoras muestran que en agosto, septiembre y octubre el costo de vida bajó, así que no me hablen de pesada herencia. Aumentó en noviembre con ese anuncio. La Secretaria de Comercio, haciendo funcionar las facultades que le da la ley de protección del consumidor, puso multas hasta de 9 millones de mangos. El peor ejemplo que puede dar, por la prensa y la amplitud que tuvo es la carne pero el pan, los fideos, la leche, lo que pasa con la canasta alimentaria es preocupante.

La CGT todavía no salió a la calle. El argumento, y esto es un hecho, es que antes cada sindicato debe salir a defender a los suyos.
Me están diciendo que se está armando una comisión nacional de cesanteados de distintas dependencias. Por fuera de los sindicatos. La hubo, históricamente. De todas formas, algunos sindicatos reaccionaron, lo digo por el acto de 24 de febrero, después cada dirigente sabe la responsabilidad que tiene y son los trabajadores los jueces de esos dirigentes. Después uno puede tener criterio o no.

Otro hecho: se devolvió el manejo de las obras sociales a las CGT y hay negociaciones entre el gobierno y algunos dirigentes sindicales.
Hay. Por supuesto. Es manifiesto. Pero objetivamente, hubo muy pocas declaraciones. Que alguno explique por qué.

El silencio habla bastante.
El silencio tiene valor jurídico. Era el viejo artículo 919 del código civil, no me acuerdo en qué articulo está del nuevo Código. Tengo la memoria histórica… pero también el silencio es música. El silencio es música. A veces, la música desafina y a veces no.

Por último, quisiera preguntar por la interna del PJ. ¿Cómo ve la situación?
Los plazos electorales son muy estrictos. Lo que dificulta que haya un ejercicio muy abierto de todos aquellos que aspiren a la conducción, la presentación de listas, etc. Es posible. Es dificultoso. Aparentemente, hay dos posiciones claras. Una que quiere un proceso de unidad, una lista única, y otra que quiere competir. Bueno, en la cancha se ven los pingos. Las dos posibilidades están. El cierre de listas es el 8 de abril. Soy presidente del bloque y tenemos distintas posiciones en el bloque. Trato de no dar mi opinión personal en temas que están en carne viva, cuando llegue el momento la voy a decir. Pero puedo dar una caracterización. El peronismo es el eje fundamental del Frente para la Victoria. Dentro del peronismo, clásicamente, la columna vertebral es el movimiento obrero. El peronismo siempre fue frentista, Perón-Quijano, el Frejuli, y ahora también. Estuvo (Julio) Cobos adentro. Esta es la caracterización. El que quiera negar que el FPV tiene una gran impronta peronista se equivoca.

2018-09-03T15:25:56+00:00 15 abril, 2016|Diálogos|