ENTREVISTA A BEATRIZ SARLO

Itinerario del pensamiento deseante

Por Pablo Dipierri
@pablodipierri

La prestigiosa ensayista accedió al reportaje propuesto por Kamchatka sobre la crisis en danza. Niega que haya existido una hegemonía del Pro, cree que la UCR terminó de enterrarse con el pacto de Gualeguaychú y arriesga que, si las elecciones fuesen hoy, el macrismo caería en las urnas frente a la oposición.

Foto: Mariano Campetella

La verba filosa de Beatriz Sarlo no guarda resquicios para el azar. Con precisión quirúrgica, elige cada punto de sus incisiones discursivas para que el recorte del objeto que se tienda sobre los jergones resplandezca sin encandilar la observación, más allá de los pataleos que se produzcan en la faena.

Por eso, plantea que ignora qué intelectuales atribuyeron la condición de hegemonía a la experiencia de Cambiemos, si se le pregunta por el debate iniciado tras los comicios de octubre pasado en el campo periodístico y sus baldíos afines (ver, asimismo, recuadro). Cuando se los menta uno por uno, disecciona el concepto respetuosamente, apelando al legado de pensadores como Antonio Gramsci y Ernesto Laclau. Y dice que no: no hubo ni hay una hegemonía del Gobierno en el sentido tradicional del término “porque hegemonía es una construcción cultural, simbólica e ideológica, no solo estar en condiciones de tomar decisiones”. “Yo creo que ni siquiera se lo plantean y, es más, ustedes están haciéndole al macrismo una pregunta inaugural, que ellos no se hicieron”, contesta.

Sarlo alude, entre otras cosas, a la ausencia de un relato que estructure el proyecto que encabeza el presidente Mauricio Macri, aunque reconoce que trasuda la dirección según las apetencias del establishment. “El tema es que Macri es aideológico, algo nunca visto, y puede plantear el tratamiento sobre el aborto en el Congreso sin que eso le preocupe”, resumirá casi al final de la entrevista con esta publicación.

Además, revira amablemente a Kamchatka cuando se la consulta sobre la posibilidad de que el jefe de Estado, aun perteneciendo a una familia patricia por vía materna, tal vez no se sienta parte de la elite. “¿Te parece que no?”, suelta con una sonrisa, y explica que Franco Macri, el padre del primer mandatario, amasó su fortuna en una generación pero su hijo “ya nació rico”.

Sin embargo, reconoce que no fue al mejor colegio para la clase dominante. “El Cardenal Newman es una escuela rasca dentro de la elite”, lanza. A su criterio, el enclave que escogió la familia para la escolarización de su primogénito no forma cuadros intelectuales para la derecha sino que se enfoca en la preparación de sus alumnos para el ejercicio gerencial en las empresas.

Entre la confianza y el deseo

Si efectivamente pertenece a la clase dominante, ¿cómo se explica la corrida cambiaria de las últimas semanas? ¿Pecó de exceso de confianza Macri? ¿Fue ingenuo con el mercado, las empresas y las inversiones?
Ya en el Foro de Davos de 2016 podía notarse algo que los anglosajones definen con el término “wishful thinking”, que significa pensamiento deseante. Entonces, parecía -por el mensaje que daba el gobierno, y también los periodistas- que Macri se traía todas las inversiones para Argentina. De la forma en que lo explicaban se desprendía que le estaban metiendo plata en el bolsillo al Presidente pero, si uno miraba la agenda de reuniones prevista para Macri y la comparaba con la que tenía el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, saltaba a la vista que no era así. Y era lógico, más allá de que el presidente en ese momento fuera Macri. Si hubiese sido (Juan Domingo) Perón, hubiese sido igual. Y es razonable porque Argentina es un país pequeño y Canadá tiene otro peso, como potencia a nivel global.

A 30 meses del ascenso Pro y tras la ratificación en las urnas en octubre de 2017, ¿puede decirse que la sociedad viró a la derecha conscientemente, fue estafada por Jaime Durán Barba o votó lo que votó por odio al kirchnerismo?
Creo que el kirchnerismo perdió las elecciones porque Cristina Kirchner puso a los peores candidatos… para perder. Aníbal Fernández en Provincia de Buenos Aires y (Carlos) Zannini como vicepresidente demuestran que, por su narcisismo, prefería una derrota antes que la sucediera alguien del Frente Para la Victoria. Por otro lado, Macri fue muy generoso en sus promesas de campaña. Dijo “pobreza cero”, algo que ni Lula Da Silva hizo –porque su propuesta fue “hambre cero”, y uno puede suponer que es posible-. Pero Macri hizo promesas que no se podían cumplir. Y también es cierto que una parte de la sociedad votó con hartazgo contra el kirchnerismo.

Más allá de las consideraciones de cada cual, podría reconocérsele al kirchnerismo que restituyó la discusión política, después de la superficialidad que imperó en la década del 90’. ¿Agotó a la sociedad con sus debates y la exigencia de un compromiso permanente?
No creo que el kirchnerismo haya restituido el debate. Al contrario, bajaba línea, no habilitaba la discusión. Le habló a un sector de la sociedad. Pero, además, yo recuerdo que aun en el menemismo, hubo 8 diputados, entre ellos Chacho Álvarez, que se fueron del peronismo diciendo que con las banderas del 17 de octubre ya no alcanzaba y planteaban la necesidad de una superación del peronismo, no su aniquilación. De eso, sobrevendría el Frepaso, donde también estarían Carlos Auyero, por la Democracia Cristiana, Graciela Fernández Meijide y el socialismo. De esa época también son iniciativas como la revista Pensamiento de los Confines, fundada por Nicolás Casullo. A mí no me gusta pensar los procesos por décadas ni tampoco por mandatos presidenciales.

De todas formas da la sensación que ahora, después del kirchnerismo, existe una fortaleza en las organizaciones sociales, sindicales y políticas que en aquel momento no…
De aquella época también data la presencia de un dirigente sindical como Saúl Ubaldini, que tensaba todo lo que se podía con el Estado dentro de la lógica y las estructuras. También (Hugo) Moyano forjó su camino en esa época.

La pregunta era porque al poner sobre la mesa el debate público, tal vez el kirchnerismo provocó que la sociedad eligiera cierto alivio ideológico antes que una discusión política constante…
Pero por qué me repreguntás por el kirchnerismo. El kirchnerismo no habilitó ninguna discusión. Yo sé lo que es que te borren de los medios por una opinión que no gustó en 2004, en un diario en el que escribí desde su fundación. Y como te digo esto, también digo que durante toda esa etapa igualmente mantuve el contacto, el intercambio y el debate con Horacio González y otros intelectuales de Carta Abierta. Porque compartimos, aun en las diferencias, el placer por el debate de las ideas. Evoco, incluso, que fui una de las pocas que estuvo junto a él cuando se le hizo la despedida en la Biblioteca Nacional.

Ruleta, punto y banca

Esta revista viene preguntándole a distintos intelectuales o dirigentes políticos, como Ernesto Sanz o Juan Manuel Abal Medina (padre), si el PJ y la UCR pueden recuperarse o ya no serán lo que fueron y lo que venga será la conformación de dos coaliciones, una por centroderecha y otra por centroizquierda. ¿Cuál es tu opinión?
La UCR está muerta desde el pacto de Gualeguaychú. Ahí le entregó el territorio al Pro, que como buenos empresarios dijeron: “Ah, bueno, muchas gracias, dejámelo a mí”. Y en el caso del Justicialismo es más enigmático. Puede que tenga chances por la potencia de su representación en los sectores populares.

Cuando asumió Cambiemos, muchos se preguntaron si el establishment aprendería a postergar su voracidad bajo el objetivo de que un gobierno propio permanezca en el poder la mayor cantidad de tiempo posible o buscarían su saciedad en el menor tiempo posible sin importarle lo que pudiera suceder con Macri en la Casa Rosada. Rodolfo Walsh escribió una vez que una clase no se suicida pero ¿cómo lo ves ahora, a la luz de esta crisis?
Depende de ellos, si se suicidan o no.

¿”Ellos” son los empresarios o Macri y su entorno?
Bueno, claro. Habría que ver si el Gobierno genera condiciones para que los empresarios se tienten con inversiones pero, según los economistas, eso no lo va a lograr con tasas al 40 por ciento en bonos del Banco Central. Y si no se reactiva la pequeña y mediana industria, que es la que no sólo genera trabajo sino que genera sociedad, esa sociedad que a todos nos gusta en Argentina porque existe más o menos un universo de expectativas y posibilidades compartidas -aunque no digo que exista la igualdad-… Sin eso, va a ser muy complicado. No sé lo que va a suceder el año que viene pero, si las elecciones fueran hoy, el macrismo las perdería.

2018-07-14T05:22:22+00:00 13 julio, 2018|Diálogos, II|