LA NUEVA OBRA DE MAQUEIRA

Un hombre atormentado en busca de sí mismo

Por Martiniano Cardoso
@Mcardumen

Cuando sus lectores esperaban una segunda parte de Electrónica u otra mirada hacia el mundo del rock, los excesos y la juventud, Enzo Maqueira decidió patear el tablero para contar una historia pequeña pero profunda, un relato sobre la Argentina actual desde un pueblo perdido en la Patagonia. 

Tu última novela, Electrónica, fue un relato generacional. En Hágase Usted Mismo parecés dar un volantazo y narrar una “historia mínima”, al estilo de las películas de Carlos Sorín –incluso, la transcurre en la Patagonia-. ¿Cómo se produjo ese cambio?

Siempre intento escribir en contra de lo que escribí la última vez. No me gusta repetirme. Me interesan los artistas que construyen una obra a partir de la búsqueda. Si se parece o hay algo de Sorín, tiene que ver con la Patagonia como escenario. No sé si tanto con la idea de “historia mínima”. Creo que las pequeñas aventuras cotidianas son un tema que atraviesa a muchos creadores y que, en este caso, tienen un componente de tensión que las acerca más a otros directores, como Cohn y Duprat.

¿Por qué la elección de un protagonista sin nombre?

No me gusta demasiado usar nombres. Un nombre define algo demasiado abstracto en un personaje, pero lo define. Y no quería que este personaje se definiera por su nombre, sino por sus acciones, sus contradicciones y pensamientos. Quería que conociéramos al personaje desde adentro, y el nombre es una construcción ajena, extranjera, que cae sobre nosotros desde la mirada exterior.

Al principio de la novela, el protagonista escapa de la ciudad debido a una supuesta enfermedad terminal y el final de una relación. ¿En qué crees que piensa cuando huye al pueblo de su infancia?

Cree que si vuelva al lugar donde comenzó su vida, entonces tiene una segunda oportunidad. En ese pueblo, en esa casa, todo era posible. Fue niño ahí y eso significa que el mundo se abría ante él con todas sus posibilidades, que sus sueños podían ser alcanzados, que todo podía pasar. La sensación de que la vida es eterna y que cumplir los deseos es todo lo necesario para ser feliz. Pero el protagonista creció y descubrió que ni es eterna ni alcanza con cumplir los deseos. Entonces vuelve al pasado, al origen, a ver si es posible recuperar algo de esa esperanza perdida.

Hay personajes secundarios como Leandro o Patricia que sólo existen en los recuerdos del protagonista. ¿Por qué decide no buscarlos?

Porque se va de la ciudad desesperado por reencontrarse, ávido de soledad, y no tiene interés en ningún contacto humano. No en esos primeros días, por lo menos. Hay muchas cosas que podría haber hecho, pero no le alcanza el tiempo. Él no lo sabe, por supuesto, y es muy probable que en algún momento se le hubiera ocurrido buscarlos. No era su momento aún. La novela narra su experiencia alejándose del mundo. El momento de los reencuentros debería haber llegado después, si las cosas no sucedían como sucedieron.

Da la sensación de que el protagonista se concibe a sí mismo como un perdedor, pero a la luz de los hechos parece que tan mal no le ha ido en la vida. En San Benito, ¿esté en busca de su “Rosebud”?

De eso se trata. No es un perdedor. Ganó en varios aspectos. No en todos: en sus relaciones amorosas, por ejemplo, es evidente que no. Pero tiene un buen pasar y llegó a un punto de la vida en que podría tranquilamente seguir como seguía. Pero no. No es suficiente. Ese es su problema. No se trata de querer ganar, sino de haberse dado cuenta de que la victoria no supone la felicidad. Ese es su mayor dolor: ni aún ganando encontró la felicidad. Y sí, hay mucho de Citizen Kane en esa búsqueda.

El protagonista puede ser visto como un “self made man” que posee un caparazón perfecto para venderse ante los otros. ¿Lo ves como un sujeto social de los tiempos políticos que atravesamos?

Sin dudas. No fue pensado de esa manera, pero es casi inevitable que un personaje tan anclado en las problemáticas contemporáneas se construya desde ahí: el tipo que es capaz de venderse, de mostrarse exitoso, de repetir discursos sobre el éxito y la felicidad… pero que en su interior está plagado de contradicciones, de inconformismo y frustración. Discursos vacíos, promesas de un futuro mejor que nunca llega, la búsqueda desesperada por salvarse sin mirar alrededor… Sin dudas es un personaje atormentado por este tiempo político, que ni siquiera sabe lo mal que le hace ser parte de eso.

¿Por qué el protagonista está tan obsesionado con el cine y siente que desperdició su vida laboral? ¿Qué lo lleva a querer ser cineasta?

Su deseo de trascendencia. No encontró la felicidad en su vida y supone que, si recupera su ilusión de ser director de cine, entonces sí. Eso también es muy típico de la época: buscar salvación en el arte. No me caben dudas de que el arte puede salvar, pero es muy probable que en algún momento también se convierta en una jaula o en un tormento. Todo tiende a la destrucción. Todo aburre. Todo se escurre entre los dedos. A él le pasó eso con cada uno de los aspectos que intentó en su vida. El único que no había intentado es ése: convertirse en artista.

2018-08-07T17:54:50+00:00 7 agosto, 2018|Cultura, III|