Una especie de entrevista

Por Martiniano Cardoso
@MCardumen

Go Neko!, banda seminal de la movida indie argentina, se reúne después de siete años de parate. Sus miembros han tomado distintos rumbos musicales a lo largo de este tiempo. Tom Quintans es el líder Bestia Bebé, Peta acaba de lanzar su proyecto Ex Colorado, Pipe Quintans y Manu llevan las riendas de Súper 1 Mundial, pero el entusiasmo por volver a los orígenes los pudo más y este viernes se presentan en el Espacio Untref. Kraut Rock, ciencia ficción, política y un universo propio rodea a Go Neko!. Pipe Quintans se toma un rato para charlar con Kamchatka y reflexionar sobre la banda, el momento del rock actual y lo que vendrá.

Fotos: Eduardo Fisicaro

Esta no es la primera reunión de Go Neko! en lo que va del año.

Hay un detalle, el primer disco, Una Especie De Mutante, cumplía diez años y Tom solía hacer sus festejos de cumpleaños en el local Plasma y este agosto tocamos de vuelta. Entonces, la idea era juntarse hacer esta primera fecha y ver qué onda para amigos, en el cumpleaños. Lo anunciamos una hora antes del recital. Era para ver qué pasaba, habíamos ensayado antes igual. Pero era más preparar un festejo y pensar “si esto sale bien, seguimos y hacemos una fecha más grande”.

¿Y por qué se disuelve Go Neko!?

Había varias cosas… Tom empieza a tocar con Bestia Bebé, Mariano (el bajista) tuvo un hijo y decidió dejar de hacer un montón de cosas y dedicarse plenamente a eso, que es súper respetable, y también se produjo el agotamiento de estar mucho con una banda. Fueron siete años… Estábamos un poco cansados y era “bueno, ¿qué vamos a hacer con esto?”. Como que se diluyó y la decisión fue paremos por un rato. Y después de un rato, Manu (guitarrista) y yo decidimos empezar con Súper 1 Mundial.

¿Cómo fue para ustedes hacer una banda de Kraut Rock, un género no muy explotado en el rock argentino?

No era algo que “estaba ahí”. Ahora en mucho más conocido. Fue loco. Yo creo que la idea original de hacer una banda Kraut es de Manu. Que era el que traía la idea original de la canción, aunque después se deformase. Básicamente le gustaba escuchar NEU! y después, a través de NEU!, llegar a distintas cosas. También tomamos cosas de bandas que no son de ese género, como Primal Scream, The Beta Band. Hay cosas que no son tan Kraut en Go Neko! pero es lo primero que aparece. Había una búsqueda un poco más melódica y tratar de darle una parte A y una parte B a las canciones.

¿Cómo se arma la mitología de Go Neko!?

Hay dos cosas que lo originan. Primero, no tener cantante. Entonces la idea era sacar al rol “estrella” del músico en el escenario y, en vez de eso, poner algo. Una figura de fantasía, algo que te lleve a otro lugar y que no sea una persona “moviendo los dedos”. Que la música, por ahí, esté en otro lado, abstraerte de que en el escenario haya un frontman y escuchar. Y por otro lado, Manu, que creó todos los personajes, siempre dibujó y, cuando salió el primer EP, empezó a dibujar unos científicos. Y ahí nació El Doctor y lo llevábamos a todos lados y, a medida que avanzábamos en la composición, nos dijo “se me ocurrió hacer este bicho”, e hizo al monstruo verde, Mike Ontry. A partir de eso, teníamos los personajes y algo de ciencia ficción. Pero después, en el otro disco, empezamos a juntar discursos políticos. Entonces pensamos “juntemos todo esto y que sea una historia”.

¿Y cuál sería esa historia?

Era medio una lucha contra una invasión del capitalismo. Como que el malo era el tipo de traje, el bueno es un monstruo. Dar vuelta un poco el lugar común típico de, “el monstruo es el malo”, y la historia venía a ser esa. También nos gusta mucho El Eternauta y, entonces, el final era tratar de organizar una resistencia con cosas que hay acá. Con cosas medio extrañas…

Una suerte de distopía política.

Claro sí. Y en nuestro último EP, Muerte a la Maquina Fantasma!, hicimos una historieta porque, como no llegábamos a sacar un disco, decidimos hacer hincapié en la historia, “a ver qué pasa”. Porque por ahí nosotros estábamos re metidos en esa fantasía y tal vez no se notaba. Había que explicarla un toque.

El primer disco presenta un mundo de ciencia ficción y el segundo tiene un fuerte contenido político sin ser panfletario. También eso se puede pensar como el producto de una época fuertemente politizada en la Argentina.

También, sí. Además, fue un momento personal nuestro, que estábamos copados con eso y encontrar más acceso a discursos. Y la verdad que coincidió con que el acceso a You Tube permitió mucho más material. No es por un motivo particular, son como una combinación de cosas que tienden hacia un lado. De repente, tenés una canción y queda perfecto y a partir de eso decís “che, esto está buenísimo”. De repente, un discurso puede ser la guía de una canción.

Go Neko! tiene esto de ser la primera generación del movimiento Indie y ser parte del sello Laptra. En un momento muy difícil y hay una cantidad de gente que no los vio nunca.

Lo que me parece que creció fue la escena. No sé si la “leyenda”. Siempre hay una tendencia a creer en lo que ya no podés tener. Tipo “ah, no, tal cosa era increíble”, la realidad es que nosotros no teníamos una gran convocatoria de público. Lo que pasaba es que, antes, había dos o tres lugares para tocar y una cantidad de gente bastante acotada. Y ahora, todo se volvió más masivo, hay muchas más bandas y eso está bueno. Y en cierta manera, eso creció.  Y bueno, hay una banda que dejó de tocar.

¿Creés que el público del indie es el mismo que se va moviendo?

Hay una parte que sí, una suerte de “público Laptra”, que creo que le interesa todas las bandas, pero hay otro que se interesa por bandas en particular. Los veo cuando tocan los 107 Faunos o Bestia Bebé pero no los veo en otros recitales.

Pero también hay algo interesante que dominó el público de los noventa y buena parte del 2000, que fue la muerte de “las tribus de rock”. Hoy tocan tres bandas una noche y los géneros musicales de cada una pueden ser completamente diferentes.

Eso está buenísimo, me parece genial. Ya no es tan restrictivo el género. Pero, a la vez, hay una contraparte mala, que es como que hay menos convicciones en las cosas. Como que ya está todo bien con todo y es más libre pero también nada es demasiado importante.

¿Por qué?

Porque vale todo. Así como a hay alguien que le gusta Las Ligas Menores y Ex Colorado, que son bandas que me parecen geniales, después le gustan cosas que son una poronga. Hay libertad, está buenísimo pero hay una falta de criterio, no hay una idea demasiado fija de decir “me gusta esto y esto por tales criterios”. No, me gusta esto porque está ahí, lo agarro. Compartimos público con cosas que nos parecen una basura.

Es medio como la ideología festivalera, vas a un festival y vas al evento, no vas a escuchar música. Hay un público tal vez más consciente que se relaciona con la música de otra manera y lo vive como lo vivimos nosotros. Vas a ver una banda porque te gusta esa banda.

¿Cómo ves el desarrollo del sello Laptra a lo largo de estos años?

A mí la idea de Laptra me parece genial. Fue mutando a lo largo del tiempo. Al principio, era un sello pero funcionaba más como un colectivo donde nos agrupábamos por cuestiones estéticas, después eso se transformó en amistad y también había mucha ayuda a la hora de la producción de un disco. Como por ejemplo dónde masterizar, dónde mezclar, dónde llevar a hacer el arte de tapa… Era compartir las experiencias de las distintas bandas para que todo fuera un poco más fácil.

¿Vos pensás que esta movida tiene un techo o esto es solo el comienzo?

Eso me parece que da para rato porque Buenos Aires es así. Hay muchísima oferta musical, hay tantas bandas que los lugares para tocar son pocos. Para conseguir fecha, tenés un mes y medio de espera tal vez. Eso es oferta y demanda. En ese sentido, eso está creciendo y van a seguir abriendo lugares en la medida que la gente pueda seguir gastando plata en cerveza y una entrada a un recital. El gobierno de ahora atenta contra todo eso. Por otro lado, lo que veo es que hubo cambio. Yo sentía que algunas cuestiones estéticas del indie de principios de los 2000 cambiaron y no me gustan. Se volvió a una cosa del rock nacional clásico, que me parece una basura. Que yo cuando conocí Laptra y otros sellos pensaba “uy, está buenísimo porque va en contra de todo lo que a mí me molesta del rock argentino”. Las letras que son malísimas, la forma de cantar… Y esta cosa horrible del rock nacional, que es re argentino para mí, la cosa del músico sagrado. Acá es como “vos decime qué desayunás a la mañana porque por ahí te inspira”, eso no es así. Eso me molesta muchísimo.

Y vos creés que se está volviendo a eso.

Pero siempre las cosas son como un movimiento pendular. Creo que hay una poco de eso y no me gusta. Y en ese sentido, veo que esa batalla estética se perdió o, al menos, hay como una contra embestida. Cuando escucho Francisca y Les Exploradores me parece una poronga, me parecen una poronga sus letras, su forma de cantar, cuando escucho Bandalos Chinos, Usted Señálemelo. La nueva camada. Me parece feo, me parece que vuelven a algo que yo creí que lo habíamos superado. Y gusta, como que esa semillita estaba dormida ahí esperando que alguien fuera a regarla.

Creo que, si se fue para un lado, desde la humildad y la austeridad, la forma de cantar con menos trucos… Me parecía genial y ahora se está yendo para el otro lado. Lo veo en la nueva música que escucho. No sé qué puede pasar pero en el sentido más general de que haya un montón de música dando vueltas, eso sí. Está re bien.

2018-11-15T08:11:29+00:00 15 noviembre, 2018|Cultura, III|