¿Sueñan los millenials con historias de amor?

Por Martiniano Cardoso
@Mcardumen

La escena es la siguiente: un adolescente de unos 17 años le pasa un playlist de Spotify a una chica de su curso de la cual está completamente enamorado. Igual que los viejos compilados, ¿se acuerdan? Esos TDK que pasaban de mano en mano en los 80 y los 90.

 

Al joven le gustan Los Smiths, Belle And Sebastian… Siente que debería haber sido joven hace más de dos décadas atrás. Una época en la que los estudiantes de secundario forraban sus carpetas con músicos de rock.

Para el protagonista, la canción más importante del playlist que armó se llama Europa y está compuesto por Las Ligas Menores. Una de las bandas más importantes de la escena local actual. Y como si fuera poco, acaban de editar un nuevo disco, llamado Fuego Artificial. Por suerte, el pibe no se va a sentir defraudado cuando lo escuche.

Las Ligas Menores retornan en su mejor forma sonora y continúan hablando sobre el amor en todas sus facetas. En tiempos donde el cinismo y la violencia verbal y física son moneda corriente, Fuego Artificial es una bocanada de aire fresco.

Los “frescos” que pintan sus integrantes a través de sus letras y sus melodías son pequeñas historias pop en las que cualquiera puede sentirse identificado. La poesía de una bella y melancólica tristeza.

Ya desde sus primeros segundos, el disco se sumerge en unos teclados que dan paso a un dúo de guitarras con Ani Menor bien al frente, cantando Peces En El Mar. Ani dice que “no tiene miedo a equivocarse” y, en modo optimista, anima a salir y luchar por lo que uno ama. Un arranque punk.

En Contando Lunas, una chica jura amor a alguien y asevera que lo va a querer de cualquier manera. Porque, como se sabe, el dolor es parte del amor.

En Invierno, Las Ligas lleva a algunos conceptos que se muestran en gran parte del disco, el frío, la playa, el mar. Ideal para estos meses. Además, cuenta la historia de una chica que tratará de olvidar a su último amor. ¿Lo logrará?

La canción que le sigue, Mejor Así, parece continuar la historia, ya que la protagonista exorciza una historia de amor. ¿Casualidad?

Kim Carnes entra en el universo de Las Ligas con una intro que hace acordar al clásico Betty Davis Eyes, con la voz de María Zamtlejfer en cantando Cosas Presentes. Un mid tempo que retoma las imágenes de la playa y las ganas de perderse en algún balneario con el frío en la cara.

Lo que sigue son las guitarras envolventes de Paciencia y Ani preguntándose “¿Por qué es tan difícil ponerse de acuerdo?”. Una frase que apela a muchos motivos y conflictos cotidianos posibles.

La banda baja un cambio nuevamente con Los Días y en A Tres Colores, y Pablo Kampfer acelera su guitarra y pone su voz. Es imposible no relacionar la letra con la canción de los Smiths There Is A Light That Never Goes Out. Un micro, un amor, la posibilidad de un accidente…

Segunda Parte continúa al palo y estas dos canciones dan paso a un último respiro, intitulado Luces y Carteles. Allí la protagonista se hace una pregunta tan simple como compleja, una pregunta que cuestionala razón de la batalla diaria. Simplemente, “¿Para qué?”.

En El Galpón, Zamtlejfer -una vez más al frente del micrófono- explora un lugar hecho pedazos y desordenado para contar el final de una triste historia de amor. Los últimos dos temas del disco son Ni Una Canción, un “clásico” ya en el repertorio en vivo de Las Ligas, y Fin De Año. Ani cierra este disco con un tono optimista “guitarra en el piso, me gustaría quedarme para siempre acá con vos”.

Igual que al comienzo, cuando se aprieta play por primera vez. Ya alejados del concepto Lo Fi y con un sonido potente y prolijo, Fuego Artificial encuentra a Las Ligas Menores preparándose para una nueva aventura musical.

Trece canciones. Todo adolescente sensible debería saber de lo que estamos hablando.

2018-06-07T10:47:37+00:00 7 junio, 2018|Cultura, III|