Suena a espíritu adolescente

Por Martiniano Cardoso
@MCardumen

Fotos: Mariano Campetella

“A ver si bailamos un poco más que mañana es feriado”, le dice Ani Menor al público en lo que es la primera de las tres presentaciones en La Tangente con las que Las Ligas Menores cierran el año en Argentina. Quien escribe estas líneas tuvo una epifanía hace unos años atrás, una noche en el local La Confitería (ya ni recuerda qué circunstancias lo llevaron allí). Entonces, descubrió una banda que, debido a problemas de logística del lugar, tocaba a ras del piso y con una fuerza punk y melodías pop, pero sin ninguna demagogia ni gestos hacia la gente. Mosh, pogo, todo era fiesta. Este cronista dejó caer su mandíbula y pensó “no hay banda así en la Argentina”.

Pasó un tiempo corto y la evolución del grupo fue en una in crescendo similar al de un cohete espacial. Este año Las Ligas editaron su segundo disco, Fuegos Artificiales. El sucesor de Las Ligas Menores. La banda, durante 2018, tocó por toda la Argentina y llenó siempre. Si la movida indie en el país tiene a El Mató un Policía Motorizado y Los Espíritus como insignia, uno podría aventurar que la tercera banda a entrar en el podio es Las Ligas Menores, el tiempo dirá.

Ya han creado un público propio como “la banda de Avellaneda” a la que Ani siempre agradece. A ellos se suman Millenials que no consumen trap o reggaetón (tal vez sí, quien sabe) y músicos del sello Laptra, entre los cuales confluye una amistad.

La madrugada del lunes comienza con la banda uruguaya Holocausto Vegetal de soporte, que fue recibida con respeto por el público, sentado en el piso y aplaudiendo en cada tema. A excepción de un muchacho de pelo largo y musculosa, solitario y fascinado con cada tema de los músicos charrúas.

Media hora después, Las Ligas Menores comenzaron su set con un público en llamas, como es habitual, pero más contenido que otras veces. Tal vez La Tangente no tiene el “calor” de Niceto y es por eso que esta vez nadie se subió al escenario a cantar alguna parte de una canción, un clásico ya en los recitales de Las Ligas.

El show comenzó con Tema 7 y la gente comenzó a saltar frente al riff de la guitarra. Sin respiro y como si fuera un recital de los Ramones, Las Ligas fueron alternando su repertorio entre sus dos discos y dejaron una explosión de velocidad y fuerza para el final del show, que puso a la gente en frenesí con temas como Renault Fuego, Europa, Peces En El Mar y el ya clásico Ni Una Canción.

Un recital compacto, acelerado y sin respiro. Adolescente, en el mejor de los sentidos.

2018-11-22T09:07:28+00:00 22 noviembre, 2018|Cultura, III|