Miguel Quiroga: porteño, vagabundo y mago

Por Ernesto Elbaui
@ernesto_elbaui

El acto en cuestión, película dirigida por el argentino Alejandro Agresti y basada en la novela homónima que escribiera a sus 19 años, data de 1993 y fue estrenada comercialmente en las salas argentinas recién en el año 2015. Ahora, disponible en Qubit.tv.

Esta es la historia de Miguel Quiroga (Carlos Roffe), un personaje tan argentino, tan porteño. Criado en los conventillos de la ciudad por su madre, de padre ausente, y que tras la muerte de su madre viviera en la casa de unos ricachones, el protagonista decide volver a su ámbito natural durante su adolescencia, a las calles de Buenos Aires, y es así que se especializa en el arte de robar libros -siempre usados-. Cualquier tipo de libros, porque como bien le explica a su querida Azucena (Mirta Busnelli), quien vive en el mismo conventillo que él -ella se queja de que algunos de los libros que roba son una porquería-, al momento de afanarse los libros tiene que estar atento a que no lo pesquen. Entonces, el libro en cuestión nunca está bajo su mirada.

En una de sus excursiones por las librerías porteñas, Quiroga se roba un libro de magia y ocultismo titulado “El acto en cuestión” -texto que le cambiará la vida-, donde aprende un truco de magia que lo lleva a un circo primero y a recorrer el mundo entero, luego, convirtiéndose en uno de los magos más importantes de su época. Así y todo, nunca deja de vivir atormentado por la idea de que lo descubran, de que algún día se sepa que su tan afamado truco ha sido robado de un libro -algo que podría leerse como el tormento continuo de ser argentino y la sensación de que en cualquier momento se va todo a la mierda-.

La historia es contada por uno de sus mejores amigos, Rogelio (Lorenzo Quinteros), y está hablada en un español bien porteño y con mucho lunfardo. Filmada en blanco y negro, es algo paradójico que una película que retrata tan bien al ser argentino no tenga una sola imagen del país -por cuestiones de producción, fue filmada en Europa en su totalidad-.

¿Y qué es lo que tiene la película que retrata tan bien a los argentinos? Un ejemplo podría ser eso que todos conocen acerca de cómo “pegarla” -¿quién no ha conocido alguna vez a algún personaje que siempre habla de “pegarla”?-, y que de repente cambie la vida, como le sucede a Miguel Quiroga. Qué hacer después, cómo seguir, cómo no convertirse en un personaje arrogante y desagradable, entre otras cosas. Hacia el final de la película Miguel empieza a desvariar, otra característica también tan local.

“Nada somos, todo lo repetimos, todo lo escuchamos o lo leímos; ese, queridos amigos, es el verdadero acto en cuestión: el querer creer desesperadamente que somos algo por nosotros mismos”, se defiende Miguel Quiroga de las acusaciones mientras suena una música melancólica y la película está llegando a su fin. Es una visión muy acertada de lo que podría decirse sobre no solo de los argentinos, sino también de los seres humanos.

2018-09-14T15:25:51+00:00 14 septiembre, 2018|Cultura, III|