La centroforward del feminismo popular

Por Marina Glezer
@marinaglezer

La primera futbolista en firmar contrato como profesional pateó siempre contra las normas establecidas. Aunque no gane cada vez que se la juega, no deja de apuntar al ángulo del arco rival. Hincha de Colón de Santa Fe, integra el plantel de primera de San Lorenzo de Almagro, estudia Trabajo Social en la UBA y asume su condición militante como un legado más de su familia. Ovarios, amores y camisetas en una charla descontracturada con Kamchatka.

Fotos: Celeste Destéfano

Hasta las pelotas

Es sábado a la noche y la futbolista Macarena Sánchez tiene planes: ir con amigues a la fiesta Bresh. Sin embargo, hace antes una parada generosa en Oktubre FM para dialogar distendidamente con la autora de esta nota, en el programa La Previa, conducido por ella misma y su co-equiper, Matías Venzi.

Ya en el estudio se define como “bastante abuela”, confiesa que suele acostarse temprano y le copa la fiaca, más allá de las rutinas de entrenamiento. Hincha de Colón en su Santa Fe natal y actual miembro del plantel de la primera división de fútbol femenino en San Lorenzo de Almagro, admite que el crecimiento de su exposición pública desde que la dejaron libre en UAI Urquiza y su referencia como militante feminista le resultan difíciles de sobrellevar. En el marco de una sección que los animadores de la tenida mentan bajo el nombre “Yo no le prometo nada a nadie”, la centrodelantera azulgrana cuenta: “me pasa que siento la expectativa de mucha gente que no me conoce y que no conozco. Al principio, trataba de cumplir. Después, me di cuenta que no podés cumplir con nada”.

¿Cómo es tu rutina de entrenamiento? ¿Y cómo es tu vida cotidiana? Básicamente, ¿cómo hacés para rendir física e intelectualmente dentro de la cancha -porque el fútbol también exige mucha cabeza, a pesar de lo que digan por ahí- y, al mismo tiempo, rendir en la Facultad?

Por suerte ahora estoy viviendo del fútbol. Y estudio Trabajo Social en la UBA. No es fácil este ritmo. Incluso, hasta enero de este año trabajaba a la mañana, entrenaba a la tarde y por la noche iba a cursar. Era bastante movido y tenía que estudiar los fines de semana. Ahora es un poco más flexible.

¿Por qué elegiste Trabajo Social?

Me tira mucho porque, desde siempre, en mi familia fueron muy politizados. Son militantes de toda la vida. Peronistas-kirchneristas… mis tres hermanas militan en HIJOS, mi mamá fue funcionaria de un gobierno peronista en Santa Fe y mi papá trabaja para ATE. Tengo un perfil bastante político.

¿Tus hermanas militan en HIJOS por alguna pertenencia militante de los 70’ o hechos vinculados con la última dictadura?

Sí. A mi abuelo lo mataron los militares. Era dirigente de UPCN. Mi viejo se tuvo que poner a laburar a los 17 años y dejó el colegio. Así que militan en HIJOS por mi abuelo y por convicción.

¿Cuándo, dónde, cómo y por qué se despertó en vos la pasión por el fútbol?

Cuando tenía 5 años, en Santa Fe, porque me divertía muchísimo más… realmente me aburrían las muñecas. Obviamente se fue transformando en pasión cuando fueron pasando los años. Pero me divertían más los autitos y las pelotas. Para mis cumpleaños o las fiestas, pedía ese tipo de juguetes y se me fue inculcando esa pasión.

¿De qué jugás?

Soy delantera. Juego de 9.

¿Tiene alguna relación con la forma en que te movés fuera de la cancha el puesto que ocupás cuando te ponés la camiseta y salís del vestuario?

Dicen que como sos en la cancha sos en la vida. Lo relaciono bastante en mi caso, porque suelo ser bastante luchadora en la cancha. Y bastante calentona.

¿Luchona y calentona?

Sí. (Risas).

A vos (no) te falta vestuario

¿Qué barreras tuviste que vencer y contra qué órdenes y mandatos peleaste en tu Santa Fe natal o tu Buenos Aires adoptiva para jugar al fútbol?

Miles. Y todavía hoy en día las sigo peleando en ese sentido. En principio, contra la sociedad. Cuando era chica, no tenía un club donde ir a jugar al fútbol. Donde iba a probarme me decían “fútbol femenino, no tenemos, así que no podés” y “con varones tampoco, porque sos nena y a las nenas las podemos golpear”. Y contra todos los estereotipos, cuando me decían “machona” o “marimacho”. Contra todo y contra todos. Es muy difícil cambiarle la cabeza a la gente, y cambiar la perspectiva en una cultura que viene desde hace años.

¿Sentís que son reales ciertas acciones o apoyos en este contexto o que se hacen porque resulta políticamente correcto?

Hay de todo. Hoy en día, muchas entidades e instituciones ven la cuestión de género como un negocio y una cuestión de imagen. Eso no quita que, para el movimiento de mujeres, sea positivo. En el tema de la profesionalización, si me preguntás, no creo que realmente la AFA y los clubes tengan una perspectiva de género. Pero a nosotras nos sirvió y es bueno que se materialice y se vean los reclamos.

Las disidencias y las diversidades tendrían que estar dentro del fútbol. Yo planteé mucho que el fútbol tendría que ser feminista y disidente y me escribieron mil chicos y chicas trans contándome sus malas experiencias.

Si mal no recuerdo, hasta Diego Armando Maradona apoyó a la selección que viajó a Francia este año. ¿Qué pensás? ¿Qué creés que implica este reconocimiento al fútbol femenino?

Podrían ser muchos más. Los jugadores tienen una visibilidad que nosotros no. Y llegan al hincha del fútbol que nosotros queremos hacer repensar. No es lo mismo que yo diga que a las jugadoras nos están precarizando a que lo diga, no sé, Darío Benedetto. La verdad es que nos sirve un montón y está bueno que Maradona haya apoyado a las chicas. Pero aun con poco apoyo, logramos mucho.

Sin caer en una cuestión banal y estigmatizante al estilo de la batalla de los sexos, ¿pueden las mujeres y los hombres jugar al fútbol juntos?

Sin lugar a dudas.

¿Querrías?

Juego desde que tengo 5 años con hombres. Durante 15 años, te relegan y tenés que jugar con hombres y, después, te dicen “no, con hombres no podés jugar”. Creo que, en un futuro, el fútbol debería ser… no me gusta mucho decir “mixto” porque es bastante binario pero me parece que sería “disidente” la palabra indicada. Las disidencias y las diversidades tendrían que estar dentro del fútbol. Yo planteé mucho que el fútbol tendría que ser feminista y disidente y me escribieron mil chicos y chicas trans contándome sus malas experiencias.

¿Irías de compañera de fórmula de Matías Lammens? ¿Te lo ofrecieron?

(Risas)

¿Cómo te llevás con el presidente de San Lorenzo?

Bien.

¿Qué opinás de su candidatura?

Creo que es un gran candidato. La Ciudad hay que recuperarla. Hace muchísimos años que viene ganando la derecha. Y Matías es una excelente opción, es joven, viene de otro palo…

¿Tuviste la oportunidad de felicitarlo personalmente?

Sí, obvio.

¿No querés decir si vas a ser vicejefa?

No, no, no.

¿Pero accederías a un cargo o puesto político?

Creo que la política es la forma de cambiarle la realidad a la gente. Como militante feminista y como jugadora, tengo un techo. Puedo hacer un millón de charlas pero no tengo acceso a cambiarle la realidad a las personas y la política es fundamental. Obviamente me gustaría hacerlo en algún momento de mi vida, no sé si es este…

¿Cómo definirías el feminismo o qué podrías decir de su actual expansión?

A mí, en lo personal, me cambió la vida. Siempre digo que un poquito me la cagó. Ahora veo todo con otra perspectiva. Cosas que antes tenía naturalizadas y las disfrutaba, como ir a la cancha y cantar una canción contra los putos e irme contenta por haber sacado esa euforia, pero ahora no. La verdad que se me cagó la vida porque pienso absolutamente todo.

¿Puede el feminismo imponerse?

Es el movimiento que tiene que hacerle frente al capital.

Puede constituir un orden nuevo en las relaciones humanas o su emergencia actual expresa un síntoma de la descomposición de ciertos aspectos del orden patriarcal, que pasado un tiempo podría recuperarse, recomponerse y volver postergando a las mujeres o las disidencias sexuales

Exacto.

¿Esa forma de arrasar podría volverse?

No. No sé. Debemos ser conscientes las feministas del poder bueno que tiene el feminismo en la sociedad.

¿Cuál fue el partido más difícil de tu vida?

No recuerdo…

Pero te pregunto en el orden metafórico…

Tuve un partido muy difícil hace un año y medio. Un viernes falleció mi abuelo, el sábado jugamos contra San Lorenzo (yo estaba en UAI) y era un partido complicado. Me metieron una patada, me hicieron 17 puntos. Fue un fin de semana heavy.

¿Con qué sensación compararías la alegría de meter un gol?

Con la de profesionalizar el fútbol.

El amor, esa península

¿Cómo es para vos amar en estos tiempos de neoliberalismo feroz?

Estoy bastante peleada con el amor. Con el amor en sí. Estoy atravesando un momento de mi vida en el que no encuentro a alguien que me llene.

El feminismo te cagó la vida en ese sentido. No encontrás alguien que…

Soy bastante hincha con ese tema…

Responsabilidad afectiva…

Sí.

¿Te podemos preguntar cómo te autopercibís y quiénes te atraen?

Sí, obvio. Las mujeres.

Y al gustarte las mujeres, encontrás que muchas son machistas.

Sí, y eso ya me la baja.

¿Dónde queda Kamchatka?

No sé.

2019-08-21T14:12:12+00:00 21 agosto, 2019|Cultura, II|