El thriller porteño que llegó de los Estados Unidos

Por Martiniano Cardoso
@MCardumen

Who Is Vera Kelly? Es uno de los éxitos literarios del 2018 en Estados Unidos. Lo interesante y particular es que transcurre gran parte en Buenos Aires. La historia narra en dos tiempos un policial que tiene como protagonista a una joven bisexual demócrata que trabaja para la CIA y termina enredada en una conspiración para derrocar al presidente Illia en 1966. Kamchatka habló con la autora del libro, Rosalie Knecht, y se metió tras el velo de la historia y sus experiencias personales con la Argentina. Increíblemente, la novela todavía no está publicada en el país ni tiene editorial que haya demostrado interés alguno.

 Rosalie Knecht, autora de la novela que causa sensación en Estados Unidos            

¿Cómo nace Vera Kelly?

Nació de una idea que yo tenía de los secretos y cómo es vivir con secretos, qué es la intimidad. Pero también, mi abuelo trabajó para la CIA en los 50′. No lo conocí porque él se murió en 1961 pero tenía mucha curiosidad sobre él, y poca información. Su trabajo no fue clandestino, pero igual, esta idea de sus secretos diarios me interesaba.

¿Por qué creés que una historia que sucede, en gran parte, en la Buenos Aires de los 60 interesó tanto a los lectores estadounidenses?

Argentina es un país fascinante, que comparte con Estados Unidos algunos aspectos de su historia y su mitología, aunque también es muy diferente. Los dos países tienen un mito nacional de la frontera, un espacio grande y vacío en el que los hombres pueden crear su propio destino. Y en los dos países, ese mito esconde una historia sangrienta de conquista y violencia hacia los indígenas que ya poblaron ese espacio “vacío”. Quizás, extrapolo demasiado de esa historia en común, pero veo en los dos países cierta angustia cuando el presente, o la realidad de la política, no se queda bien con nuestro ideal de lo que podríamos o deberíamos ser. Tenemos expectativas muy altas de nosotros mismos y vivimos decepcionados.

En general, las ficciones extranjeras sobre la Argentina siempre se relacionan directamente o indirectamente con la dictadura militar del 76′. Sin embargo, vos elegiste otro período. ¿A qué se debió dicha elección?

Mucha gente se ha dedicado a esa historia con habilidades, recursos y experiencias vividas que yo no tengo. No quería compararme con ellos, y tampoco quería escribir una tragedia. Lo que escribí es más como una farsa, por lo menos en el elemento político. Estoy más cómoda en ese mundo.

La figura de Carlos Perette, vicepresidente de Illia, es un personaje olvidado en la historia argentina. Sin embargo, vos le das una centralidad prominente en la novela. ¿Funciona como villano?

¡No sé si lo consideré como villano! Para mí, parecía un buen ejemplo del hombre político, el tipo que realmente es nativo de ese ambiente y no puede sobrevivir fuera de él. Sabe cómo hacer tratos y cómo aumentar el poder, y sabe también cuándo ha llegado el fin de su camino. Lo vi un poco triste.

Vera Kelly se define como una mujer de izquierda, pero sin embargo comprende que, para sus compañeros en la Argentina, el partido demócrata y Kennedy son vistos como la derecha imperialista. ¿Por qué creés que esto es así y todavía es algo que se repite al día de hoy?

¡Seguro! El espectro político en EEUU simplemente no es igual al espectro que se encuentra por Latinoamérica y en Argentina, y por décadas los dos partidos aquí han tenido más o menos la misma política exterior -los dos imponen los intereses de los EEUU por todo el mundo lo máximo posible, y frecuentemente con violencia-. Hay diferencias importantes entre los partidos con respecto a su política doméstica, pero vistas desde afuera, esas diferencias se disminuyen. Vera vive durante el movimiento de los derechos civiles, así que ve diferencias importantes entre los partidos dentro del país (porque los demócratas, en esa época, empezaban a representar el movimiento para justicia racial), pero a la vez ella puede ver que, después de la Bahía de los Cochinos, Kennedy no se va a ver como ningún amigo de los estudiantes izquierdistas. La invasión de la República Dominicana en 1965 fue otro ejemplo enorme del partido de “izquierda” estadounidense metiéndose con violencia en la política doméstica de sus vecinos latinos, y ella se habría dado cuenta. O quizás ella está en el proceso de darse cuento durante la novela.

La descripción que hacés de Buenos Aires en la década del 60 es muy detallada y te pone en clima de época inmediatamente. ¿Cómo fue la investigación?

Qué bueno que se vea de esa manera. Siento que nunca es suficiente la cantidad de investigación que se tiene que hacer cuando estás escribiendo sobre un país que no es el tuyo y su historia. Por lo tanto, me reconforta que la gente que conoce más que yo sobre el tema sienta que está bien representado. Complementé mis memorias de mi tiempo en Argentina buscando imágenes de la época y fui a Google Maps para los detalles visuales y geográficos. Además, para buscar una lectura del pasado leí Plata Quemada, de Ricardo Piglia, y El Cónsul Honorario, de Graham Greene. Había leído algo de literatura argentina en la universidad, es por eso que tenía un sentimiento nostálgico por Buenos Aires a través de Borges y otros. Sobre los detalles del golpe de estado a Illia revisé los archivos del New York Times on line, que fue una fuente increíble. En esos días, Estados Unidos tenía oficinas extranjeras en todo el mundo. Entonces, los corresponsales del NYT que vivían en Buenos Aires reportaban todo lo que sucedía

¿Cuánto tiempo viviste en la Argentina y cómo fue tu experiencia?

Viví en Santa Fe nueve meses, enseñando en un instituto que preparaba profesores de inglés y traduje una novela de Cesar Aira. Pasé muchos fines de semana en Buenos Aires y estuve con Aira un par de veces para revisar la traducción. ¡Amé la Argentina! Es un hermoso país con una historia complicada y una tradición literaria increíble.

Para los extranjeros, sobre todo los europeos y estadounidenses, es complejo poder comprender el fenómeno del peronismo. ¿Cuál es tu visión?

Mi pesadilla personal es que me pregunten sobre el peronismo en frente de un auditorio lleno de gente. ¡Dios me ayude! Yo pienso en Juan y Eva Perón como una fuerza carismática que llegó a un nivel de saturación cultural tal que su imagen podía ser depositada en cualquier idea y cualquier agenda política.

¿Volveremos a ver a Vera Kelly?

Sí, estoy trabajando en otro libro sobre ella en este momento. Espero hacer una trilogía y luego le diré adiós.

2018-09-08T19:52:07+00:00 8 septiembre, 2018|Cultura, III|