Diego, el hombre en caída libre

Por Martiniano Cardoso
@MCardumen

Teoría del derrape es la primera novela de Pablo Perantuono y, a través de su personaje principal, lidia con temas universales en la vida de las personas. Además, explora los cambios políticos y sociales del pasado reciente en nuestro país.

Diego Correchea está entrando a los cuarenta, su padre se está muriendo, estudió la carrera de abogacía por mandato familiar y sus relaciones amorosas no han sido exactamente un lecho de rosas. A punto de ingresar a la crisis de los cuarenta, todo parece ir cuesta abajo. El comienzo, con Diego limpiándole el trasero a su padre en el hospital, es seco y duro. ¿Lo planteaste para establecer en dónde se encuentra el personaje?

Sí, lo que buscaba era invertir los roles de poder: el padre arrogante y suficiente aparece desnudo e inerme, y el hijo, que había sido sojuzgado y menospreciado toda su vida, se convierte impensadamente en su efímero salvador, en el nivel de intimidad más bajo que se puede tener, allí donde solemos ubicar la vergüenza. Me parecía que una escena tan paradojal podía ser un buen punto de partida para una historia plagada de paradojas y claroscuros.

En su adolescencia, el personaje escucha música como refugio emocional y tiene un “uniforme” que le proporciona identificación. Algo muy característico de la década del 90 y de la última generación adolescente realmente “rockera”.

Seguro. Diego es un típico adolescente “grunge”, si se quiere, alguien que arma su banda en un garage, mientras toma cerveza y sacude su pelo largo. Esa apatía “grunge” (cuasi nihilista) es la que le da cierta pátina de melancolía, un sentimiento que con el paso del tiempo fue acomodándose en su psiquis para terminar de tallar una personalidad algo errática y voluble. Hay cierta disconformidad con el rumbo que tomó su vida, pero a la vez una persistente incapacidad para cambiarlo.

Asimismo, parece atrapado en una suerte de Retromanía, en palabras de Simon Reynolds es un “adicto a su propio pasado”. 

Hay cierta idealización de su pasado, sencillamente porque él no parece poder construirse un futuro. Su futuro es lo que otros buscaron para él. En ese sentido, la figura de su padre y, luego, de su mujer son determinantes.

¿La crisis de Diego explota finalmente cuando se da cuenta que ha llegado a la madurez y no hay vuelta atrás?

Hay algo de eso. Relaciono a Diego con la figura de un Iceberg inmenso de quien solo ves una mínima parte, pero que subterráneamente tiene una forma gigante y amenazante. En ese sentido, Diego llega a un límite de su vida en el que es la vida misma la que lo obliga a decidirse, a tomar el control de una vez por todas, a dejar de vivir de acuerdo al deseo o al mandato ajeno o social. En algún sentido, o para algunas cosas, ya es tarde.

En el personaje hay un rechazo al kirchnerismo, al revés de su mujer que simpatiza con CFK. En la novela el kirchnerismo parece funcionar en Diego como el síntoma de la saturación de una sociedad completamente politizada.

Yo creo que tanto Diego como su mujer vienen del mismo lugar, que es el nihilismo político de los ´90. Claro que, una vez que irrumpe el kirchnerismo, ambos adoptan posiciones encontradas, que en un comienzo pueden no ser repelentes, pero que, con el advenimiento de la crisis afectiva, se convierten en determinantes. Más que rechazo al kirchnerismo, Diego adopta una posición bastante típica de las capas medias: la de despreciar aquello que, en su círculo, puede ser tildado de vulgar, como ocurre con el peronismo en el lugar donde nació (Zona Norte). La politización de la sociedad para esos círculos, en lugar de ser visto como una posibilidad de transformación, es vista como algo molesto, incómodo. Es otro síntoma de lo mismo: cierta negación de la realidad.

La novela también hace hincapié en cómo las redes sociales cambiaron nuestros hábitos de una manera tan vertiginosa y en tan poco tiempo que parece que no nos dimos cuenta. Que siempre estuvieron.

Sí, absolutamente. Hoy las tenemos incorporadas a nuestra cotidianidad, pero nosotros atravesamos los ´90 sin ellas y me parecía interesante volver sobre el momento fundacional y recrear el impacto que tuvo su irrupción en nuestras vidas, en cómo nos la transformaron y lo siguen haciendo. El libro va acompañando esa transformación.

Como si fuese una película estadounidense, Diego parece estar buscando su propia redención sin darse cuenta hasta el final del libro.

Como decía Nietzche en Más allá del bien y del mal, “cuando miras largo tiempo a un abismo, también éste mira dentro de ti”. Y ese parece ser el destino de Diego: ser atrapado por la oscuridad. Sin embargo, en simultáneo, su pulsión de vida también lo lleva a buscar una redención, que se vehiculiza a través de la figura de su hijo, una oportunidad hasta ese momento impensada para él.

2018-11-08T15:38:49+00:00 8 noviembre, 2018|Cultura, III|