Bandersnacht: elige tu propio pasado

Por Martiniano Cardoso
@MCardumen

El 28 de diciembre del año pasado, Netflix estrenó en su plataforma Bandersnacht, un largometraje situado en Inglaterra a mediados de los ochenta. La película es un especial de la serie inglesa Black Mirror, conocida por plantear el peligro de la tecnología actual y lo que puede producir en los seres humanos. Disquisiciones sobre el eterno loop de una historia que ya no avanza.

Allá por mitad de los setenta, el abogado y escritor Edward Packard tuvo una idea que acercaría a la literatura a chicos y adolescentes de una forma radical: hacerlos protagonistas de aventuras en lugares tan dispares como la Alemania nazi, un futuro utópico, descubrir la Atlantis o enfrentar al abominable hombre de las nieves.

Elige tu propia aventura fue el nombre que se eligió para la exitosa serie de libros que aquí llegó a mediados de los ochenta. Cualquier treintañero podrá recordarlos porque, en algún un cumpleaños, una Navidad o día de los reyes, un Elige tu propia aventura pasó por las manos de casi todos los chicos de clase media de este país. Aunque sea nomás para revisarlo.

Los libros abrieron la mente de muchas personas y la idea de ser uno quien manejaba su propio destino en situaciones de semejante adrenalina era fascinante para un chico de 10 u 12 años.

El 28 de diciembre del año pasado, Netflix estrenó en su plataforma Bandersnacht, un largometraje situado en Inglaterra a mediados de los ochenta. La película es un especial de la serie inglesa Black Mirror, conocida por plantear el peligro de la tecnología actual y lo que puede producir en los seres humanos.

El relato consiste en la historia de un adolescente obsesionado con poder transpolar un Elige tu propia aventura (la cita es concreta) en un videojuego. La particularidad del film es que, como en los libros, el espectador maneja al personaje principal. Decisiones que afectan la película, una y otra vez.

¿Hay algo más retro que Bandersnacht? Teóricos de la cultura popular como Mark Fisher o Simón Reynolds han escrito sobre la no llegada al siglo XXI. Según ellos, se vive en un eterno loop del siglo pasado que no se abandona nunca. Remakes eternas en el cine, el rock como un movimiento que se ha estancado en sus propios géneros, la literatura no ha revelado ningún paradigma nuevo y el capitalismo como la única opción que rige.

En ese contexto, Bandersnacht parecería ser la alegoría perfecta del no avance. Una película interactiva, ambientada en la Inglaterra de Thatcher, quien sostenía que “si una persona no poseía un auto al llegar a sus treinta años había fracasado”, parece ser el paradigma de estos días.

El mundo vuelve a una batalla entre dos potencias, Estados Unidos y China, pero esta vez es por el libre mercado y el proteccionismo. El resto queda afuera de una opción alternativa.

A medida que el personaje principal de la película avanza, va enloqueciendo por producir más y más. El postfordismo ha acabado con la idea del ocio y el descanso. Y la única forma en la que el protagonista triunfe es dando su vida. Dar la vida por el capital, algo que parece una ley no escrita de estos tiempos.

No hay salida, ese parece ser el mensaje de Bandersnacht. Un eterno siglo XX sin paradigmas que lo puedan romper. ¿Será realmente así? ¿O existen vías que no condenen a la monotonía y el dolor de ser siempre lo mismo? El presente/futuro lo dirá.

2019-08-13T19:16:49+00:00 28 enero, 2019|Cultura|