Encuentro o anagnórisis

“Para L., por la anagnórisis”.

Por Sasa Testa

La libertad, el placer, el dolor, la angustia. Cuerpo lenguaraz y alma en carne viva.

La libertad, te dicen, existe. Sólo hay que luchar por ella, te dicen. Mientras tanto, todxs nos matamos por la libertad, nos cagamos a palos para ser más libres, porque nunca se termina de serlo.

Nos duele lx cuerpx por la libertad y, tal vez, nunca deje de dolernos. Pero ahí estamos, todxs, hablando de algo que no es, de algo que sólo representa un hermoso sustantivo abstracto.

Y en el medio, pasa de todo, porque queremos que pase (y a veces, ni nos damos cuenta de que está ocurriendo… o preferimos hacer de cuenta que no nos damos cuenta).

Todo el tiempo se vive y se muere. Y siempre, por las dudas, mejor hay que apurarse porque como no se sabe lo que se quiere, mejor quererlo todo, porque resignar cosas es como elegir a qué morir. Y morir nos aterra, porque significa que aun cuando la libertad es una utopía, los finales no. Por eso, también, en nombre de la sombra del nombre, terminamos presxs de nuestra propia carne.

Amo a una mujer y le pido que me pegue o que me arranque la piel de la espalda, porque todo el peso de lo atávico siempre se me vino a la espalda. Arrancame la historia –le pido–, que tus uñas en mis poros me duelen menos que este mundo. A ver si así descubro porqué sé que nunca vamos a ser libres y por eso no me importa para nada someterme y ser su esclavx, que mejor estar a sus pies y lavárselos con mi lengua cargada de silencios que aceptar que el sometimiento estuvo presente desde el minuto cero de la existencia.

Buscamos encontrarnos con el dolor de lx cuerpx porque es más sencillo que mirarnos los dolores del alma, ya que quizás lx cuerpx se cure, pero el alma nunca cicatriza, nunca. Lo único que queda es aguantarnos, pero para aguantar hay que elegirlo.

Y, entonces, le pido, azotame, por favor. Azotame y desgajame la piel y horadala –le digo- hasta llegar a descubrirme todas las llagas del alma, y ojalá que te quieras quedar, porque yo también quiero azotarte para lamer la tuya y darle alivio a tus dolores. Y nos damos sin asco, porque tal vez somos (o nos hacemos lxs que somos) lo suficientemente ignorantes como para no darnos cuenta de que al alma no se llega por una magulladura sino con el alma misma en carne viva.

Las marcas en lx cuerpx son los estigmas del alma que se refleja y que nos pide a gritos ser hallada, ser abrazada.

2018-05-08T06:08:24+00:00 8 mayo, 2018|Cultura, III|